martes, 20 de junio de 2017

2002 - 2007 - 2014

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Eran aquellos días del 2002, la lucha contra Hugo Chávez Frías estaba empezando a tomar cuerpo, la organización de una disidencia democrática se estructurada en muchos sectores de la vida pública venezolana.

Sí, no éramos muchos a decir verdad. Éramos un puñado de jóvenes, estudiantes de las diversas universidades, que tomamos la decisión de salir a protestar. Así iniciaba un nuevo período.

Por un lado los partidos políticos se reagrupaban después de la rebatiña roja de 1999 y del 2000. Y los sectores empresariales y sindicales cerraban filas en torno a una salida democrática a la crisis que se vivía ya en aquellos tiempos.

Como jóvenes nos sumamos al paro cívico, participábamos en las marchas y concentraciones. La juventud de esos días desesperamos a más de un policía y militar que se ponían las manos en la cabeza ante la estrategia de protestas fragmentadas y rápidas que se disolvían al llegar los cuerpos de represión para arrancar en otro punto distante.

Nuestra generación tuvo el sabor dulce de la ausencia, aunque sea breve, de un Chávez que momentáneamente fue derrotado. E igualmente la amargura de su retorno a raíz de los errores de los “no-políticos” que tozudamente rechazaron la orientación de los dirigentes de los partidos de la oposición.

Esa fue mi generación. Días que pasaron entre protestas, marchas, paros, alegrías y tristezas. Días de libros y de humo de cauchos, episodios que regresan a mi mente cargados de las banderas tricolor, las consignas, los firmazos y reafirmazos para convocar el Referendo Revocatorio.

Aquellos días del “Catiazo” y el “Petarazo”, de la lucha por la sobrevivencia constante planteada  en la calle por Acción Democrática y Copei. Fueron días duros aquellos que nos tocó vivir quienes somos de la generación del 2002.  Nadie puede olvidar lo que vivimos, y nadie puede negarlo. 

Luego, recuerdo, ya en el ejercicio del periodismo, el surgimiento de la generación del 2007.

Frente a la amenaza cierta, y después cumplida, del cierre de RCTV, una nueva ola de muchachos salieron a las calles a luchar por la libertad de expresión y el cambio en Venezuela.

Con gritos y consignas, con fuerza y dedicación, la juventud de esos días se aferró a su objetivo y de esa faena salieron dirigentes que hoy están ocupando diversos puestos de importancia política y electoral.
Con el lema “RCTV estamos contigo” y “Un amigo es para siempre”, las calles se volvieron a llenar de entusiasmo y esperanza.

Al final lloramos con el cierre del canal emblema de la historia de la comunicación del país, mas aquel esfuerzo permitió que en el 2008 se ganará la elección para la Reforma Constitucional, siendo este el primer revés comicial de Chávez.

Pasaron los años y llegó el 2014. “La Salida”, la propuesta  de Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, inspiró a otros chamos a emerger a las calles con ansias de libertad.

De nuevo con ahínco y con firmeza los venezolanos, y sobre todos los más jóvenes, demostraron con mucho valor de lo que están hechos.

Y ahora en el 2017 vemos con asombro y admiración que otra oleada de juventud se toma las calles a seguir el ejemplo que sus antecesores dieron.


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