lunes, 16 de mayo de 2022

Oposición en Anzoátegui

José Dionisio Solórzano / @jdionisioss

Luego de la terrible debacle de las elecciones regionales pasadas, la oposición – la tradicional – cayó en un lánguido proceso de inercia, inacción y desarticulación que aún se sienten en estos días, ya cuando han pasado casi seis meses desde el 21 de noviembre. 

La derrota electoral del status quo fue total y aplastante, perdieron la gobernación con la débil, flatulenta y torpe candidatura a la reelección de Antonio Barreto Sira, quien quedó de tercer lugar. 

Perdieron las alcaldías de El Tigre, Anaco, Santa Ana y Bruzual. En el caso de las candidaturas a la reelección de Anaco y El Tigre, terminaron igual que su jefe regional, es decir en el foso  – en el paupérrimo tercer puesto –.

Ernesto Raydan y Luis Guevara Marrón – de El Tigre y Anaco respectivamente – se hundieron por ser los candidatos de Barreto Sira, por escuchar las estrategias descabelladas y demenciales de Miguel Arismendi y por ejercer erráticamente el poder. 

En Santa Ana, el status quo ni siquiera llegó a perder en las elecciones abiertas, pues, ya en la consulta de primarias habían sido aplastados.

En el caso del municipio Bruzual (Clarines), la alcaldesa decidió no competir con el pretexto de problemas de salud, abriéndole el camino a un tercer candidato, Emilio Guzmán, quien, aunque perdió, rompió la tendencia del tercer lugar.
 
La clase política que había controlado a la oposición tradicional por décadas quedó totalmente barriada en las elecciones regionales, y a pesar de los absurdos intentos de Miguel Arismendi de mantener un control espurio sobre eso que mientan el G4, pareciera que la dinámica demanda nuevos liderazgos políticos. 

En la oposición tradicional, en este momento, resalta la figura de Astrid Silvestri – ex candidata a alcalde en Puerto La Cruz – quien realizó un importante papel en la elección pasada, siendo la única candidata del status quo en el corredor electoral que rompió con la “maldición” del tercer puesto, que al parecer iba ataca a la candidatura de Antonio Barreto Sira. 

Ella, con ideas claras y frescas, significaría sangre, propuestas y procedimientos nuevos a una plataforma totalmente alicaída, fragmentada y herida. 

Por otro lado, en el medio de la vieja clase política (G-4) y la nueva oposición (Alianza Democrática), surge el partido Fuerza Vecinal, quien pudiera estar jugándosela al impulsar a escala regional al alcalde reelecto de Lechería, Manuel Ferreira. 

Dentro de la neo-oposición, la referencia inmediata sería la del excandidato a gobernador José Brito, quien, al quedar en la segunda plaza, logró pulverizar la tesis de la imbatibilidad de la MUD en la entidad. 

Además, la campaña de Brito lo dejó posicionado en el estado. 

Sin embargo, no podemos olvidarnos del actual alcalde de El Tigre, Ernesto Paraqueima, quien está trabajando – bajo su polémico estilo – a ser un candidateable a la Gobernación de Anzoátegui. 

Frente a esta fragmentación política, cualquiera en la vieja o nueva oposición pudiera estar pescando en río revuelto. Nada es descartable. 

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

martes, 10 de mayo de 2022

Reconocimiento

José Dionisio Solórzano

Opinión-. Gerardo Blyde, uno de los pocos personajes respetables – desde el punto de vista político – que aún tiene credibilidad en mí, entre los voceros del status quo del Grupo de los 4; habló de reactivar la Mesa de Diálogo en México, de un pacto de convivencia democrática y hasta de reconocerse entre todos. 

Sin lugar a dudas, la propuesta de Blyde es muy sensata. Tan sensata hoy como lo fue ayer cuando esas mismas propuestas fueron enarboladas por otros voceros nacionales – que se separaron del G-4 – como fueron Luis Parra (Primero Venezuela), Javier Bertucci (Esperanza por el Cambio) y Bernabé Gutiérrez (AD). 

Ayer cuando la oposición emergente esbozó esos mismos conceptos fueron calificados como “divisionistas”, “colaboracionistas”, “alacranes”. Y como el mundo es redondo y da muchas vueltas, ahora vemos como el G-4 terminó haciendo aquello que criticó hasta la saciedad. 

El clan de Henry Ramos Allup, famoso por la célebre frase “doblarse para no partirse”, Julio Borges, Leopoldo López, Juan Guaidó, parecieran que están entendiendo que la estrategia de la transición fue un rotundo y total fiasco político, aunque es menester subrayar que para algunos tuvo unos jugosos dividendos económicos. 

Entendieron que fueron un fracaso las salidas violentas, abstencionistas, los llamados a sanciones, los gritos histéricos pidiendo intervenciones internacionales. Todo fracasó; todo terminó muy mal. 

Comprendieron que los Marines de Estados Unidos no llegarán jamás a las costas venezolanas, salvo la mamarrachada de un bote peñero que intento “invadir a Venezuela” en la mentada Operación Gedeón.

Asimilaron que la abstención es una tontería, pues no deslegitima al que gana y no le rinde ningún beneficio real a quienes se abstienen. 

Ahora vienen, al parecer aprendieron la lección – bien tarde por demás –, a hablar de reconocimiento, cuando el G-4 siempre estuvo, y creo que aún está, negado a reconocer a la oposición emergente, esa misma que derrotó a la MUD en estado como Táchira, Anzoátegui, Guárico, y muchos más. 

Ahora sí vienen a pedir cacao, cuando fueron los responsables de las victorias del Psuv en las regionales y en las pasadas parlamentarias. 

En mi humilde criterio, el G-4 deben pedirle perdón a Venezuela. 

Y para lograr un reconocimiento real de todos y entre todos, ellos deben deshacerse de eso que mientan la transición; desarticular esa red de negocios, corrupción y perversión política, y retomar el camino de la salida pacífica, cívica y democrática. 

Cuando el estimado señor Blyde habla de reconocer, entonces reconozcamos que Guaidó no es presidente de nada; que Nicolás Maduro es quien ocupa la Presidencia de la República, que la oposición no es solo la MUD, sino que existen partidos como los que conformaron la Alianza Democrática (La AD de Bernabé, Primero Venezuela, Voluntad Popular que tiene como líder a Daniel Ceballos, Esperanza por el Cambio, Cambiemos y otros), junto con otras organizaciones como el Movimiento Ecológico de Venezuela, y Fuerza Vecinal. 

Reconozcamos que la salida es a través del voto; que la fuerza unitaria se logra entendiendo que nadie es dueño de la palabra “oposición”, ni se puede seguir que una alternativa democrática secuestrada por los mismos que la han dirigido desde hace 20 años atrás. Ya no más. 

Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso.

lunes, 2 de mayo de 2022

Maduro y Rosales

 José Dionisio Solórzano

Frente al drama que viven muchos zulianos debido a las consecuencias de las lluvias en esa zona, y después de la advertencia que el Presidente de la República lanzó a través de los medios de comunicación con revivir la figura de los “Protectores”, hubo unos interesantes movimientos estratégicos tanto de Nicolás Maduro como del gobernador del Zulia, Manuel Rosales.

El Primer Mandatario atacó y criticó a Rosales por su mutismo y ausentismo ante la tragedia que se vivía en varios municipios de aquel estado occidental, con lo cual reforzaba su posición como primera autoridad de la nación, sin embargo, el jefe local no se quedó atrás y reaccionó.

Manuel Rosales no optó por pelear o entrar en un debate público, sino que fue aún más inteligente y se fue a meter de cabeza a las áreas afectadas, tendió un puente con el Gobierno Nacional y dijo estar listo para trabajar mancomunadamente.

Si Miraflores pretendía desautorizar a Rosales cuando éste hubiera salido con radicalismo, entonces en Palacio se quedaron vestidos y alborotados, pues el líder del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) les jugó caribe y se puso a sus órdenes.

¿Qué le quedaba al Gobierno Nacional? Maduro hizo lo que la lógica indicaba, si Rosales quiere quedar como el “bueno” de la partida, entonces “yo seré aún más amplio y bueno”, y le aprobó a la Gobernación del Zulia unos 10 millones de bolívares soberanos, es decir, unos 2 millones 200 mil dólares americanos.

Nicolás Maduro queda bien parado frente a los zulianos afectados porque envío los recursos para atender la contingencia.

Manuel Rosales queda bien posicionado porque pudo entenderse con el Presidente, y antepuso a la gente antes que a sus posiciones políticas.

Ahora bien, la jugada a Maduro le salió mejor, pues más allá de lo comentado, con el envío de dinero al Zulia tendrá a Manuel Rosales bajo una lupa constante por el manejo de los recursos, y un solo desliz del mandatario maracucho le puede costar la gobernación, la carrera e incluso hasta su libertad.

En este momento Manuel Rosales está sobre una cuerda bastante floja, no obstante, no estamos hablando de un jugador inexperto, sino de un dirigente político curtido en mil batallas y que también sabe jugar, no por nada ha sido alcalde, gobernador, candidato presidencial y, nuevamente, gobernador de los zulianos.

P.D: Lo más interesante de estas dos jugadas políticas, de uno y de otro, es que ambos son criticados por sus detractores como hombres torpes o de pocas luces, cuando a la luz de las evidencias están demostrando ser muy capaces y muy hábiles en el manejo de las decisiones políticas.

Empero, quienes sí quedan muy mal parados son los dirigentes que menosprecian a estos dos jugadores del arte de la política.

Sin duda, los torpes y/o necios son los que se creen los cuentos de caminos de supuesta poca inteligencia de los actores mencionados.

Por algo, Manuel Rosales se ha mantenido en la palestra en el Zulia por tantos años, y por algo Nicolás Maduro sigue estando en el poder a pesar de la crisis económica, de las manifestaciones de calle y de las presiones internacionales.

No cabe duda, ambos son buenos en lo que hacen.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!