lunes, 17 de abril de 2017

Le Pen y la elección

Rincón del Gurú-.  “Empujen las puertas del Elíseo”, estás fueron las palabras de Marine Le Pen en medio de uno de los mítines de campaña en el marca de la campaña electoral francesa que ya está arribando a su final.

El próximo 23 de abril los franceses acudieran a los centros de votación  para decidir quién será quien dirija a la nación gala por los nuevos derroteros que le tocará marchas.

Desde hace unos meses vengo afirmando que la favorita es la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, la líder del partido Frente Nacional.

Y así como en el pasado  auguramos el triunfo de Donald Trump, tal y como sucedió, y así como afirmamos que Guillermo Lasso en Ecuador iba a vencer en una contienda cerrada, tal y como ocurrió así el Consejo Nacional Electoral de ese país diga lo contrario, en esta oportunidad decimos con base que Le Pen vencerá en la primera vuelta electoral.

Nuestra seguridad no obedece a ninguna irracionalidad metafísica o paranormal, por el contrario responde a las claras líneas de acción y de decisión de la lógica social.

Marine Le Pen conceptualizó desde un principio quien era su “elector objetivo”, fabricó a un “enemigo tangible”, se erigió hasta cierto punto como la “vedette política”, toda la agenda política estuvo centrada en ella, o en los espantosos casos de corrupción que salpicaron a todos los aspirantes al poder en Francia.

La representante del FN fue beneficiada por el efecto Trump en los Estados Unidos de América y por las acciones de los extremistas islámicos que cada vez que atentan contra Francia o Europa hacen que el discurso xenófobo de Le Pen gane más seguidores.

Como ya observamos en otras latitudes las encuestas  no favorecen a quienes son “redentores de la reacción conservadora”; los estudios de opinión que aseveraron que el Brexit no pasaría, los mismos que auguraron un triunfo cómodo de Hilary Clinton, las mismas que daban 20 puntos de ventaja a Lenín Moreno sobre Lasso en Ecuador y que decía que el “Sí” se iba a imponer al “No” en el plebiscito colombiano, son las mismas que cuantifican y grafican el supuestos descenso de Le Pen en las m ediciones de opinión. ¿Podemos confiar en estos números?

Marine Le Pen es la primera opción de un pueblo francés provinciano que padece por la ola de inmigrantes, por un pueblo que anhela regresar a sus raíces, por un ciudadano que aborrece la Unión Europea porque ésta trajo desempleo, competencia desleal y cambios en la correlación y modus vivendi entre los galos.

No obstante, el temor de una derecha extrema gobernando Francia hace que muchos se aglutinen en otras opciones.

La candidatura conservadora de François Fillon, quien había nacido con mucho empuje, se fue frenando ante los vientos en contra de las denuncias de corrupción. Y éste era el único con más probabilidades de arrebatarle el triunfo a Le Pen.

Emmanuel Macron, el benjamín de los aspirantes, es un centrista que gana espacio en un agotamiento de los modelos tradicionales y de los políticos de saco y corbata, pero que aún le falta mucho por consolidar en su campaña.

En la acera contraria de Le Pen, en el otro extremo ideológico, se encuentra el ultra-izquierdista Jean-Luc Mélenchon, un populista que levanta las banderas de los radicalismos socialistas.

Mientras el candidato oficialista, Benoît Hamon, se encuentra en el subsuelo de la popularidad debido al rechazo al gobierno socialista de François Hollande.

Por separado todos perderán frente a Le Pen, y el triunfo final de ella dependerá de quien pase a segunda vuelta a su lado: ¿Fillon, Macro o Mélenchon?

Una batalla entre Le Pen y Mélenchon, extrema derecha y extrema izquierda, en el repechaje colmaría de pánico a todo el Viejo Continente.


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