miércoles, 31 de mayo de 2017

César vive, Chávez no

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Los acólitos del régimen vocean por doquier, pero con cada vez menos fuerza y eco, la frase “Chávez vive, la lucha sigue” y ahora nos adentraremos en el análisis de los porqué esta aseveración se ha extraviado.

Esencialmente, Hugo Chávez no legó nada en sí. Su teoría del Socialismo del Siglo XXI ni es teoría filosófica ni un planteamiento realmente político y lo que es peor tampoco fue fruto de su pensamiento o ingenio.

Las formas y maneras de gobernar de lo que se llamó el “chavismo” también se viene esfumando, y en eso tenemos que aplaudir de forma resaltante el papel de Nicolás Maduro, quien hasta quiere impulsar una constituyente para borrar por completo el resultado de más de una década de gobierno de Chávez.

Y en el continente, cada vez son menos los gobiernos que se aferran al modelo chavista. Y es que en Argentina, Brasil, Perú, y demás países la sombra del socialista ya pasó de largo.

Solo Bolivia, con un Evo Morales inhabilitado constitucionalmente para la relección, y Ecuador, con un Lenín Moreno (heredero de Rafael Correa), con una reciente victoria enlodada por los barros de las denuncias de fraude, persisten en defender un modelo que está boqueando en el hemisferio.

Chávez no vive. Nicolás Maduro se encargó de eliminar cualquier vestigio de su mentor y antecesor. Chávez no vive porque el módulo de Barrio Adentro se encuentra cerrado.

Tampoco vive en Mercal porque estas instalaciones dejaron de funcionar. Chávez no existe porque las Misiones Sociales son más desagüe económico que en verdad herramientas de socorro social.

Es decir, lo que un día fue ya no será. Sí así como dice la canción que entona Gualberto Ibarreto.

Tanto es así, que hasta las estatuas del expresidente de la república las han derrumbado en todo el país. Las esfinges con el rosto de Chávez, que intentaron venerar como un dios pagano, no infunden respeto a nadie, o a muy pocas personas.

En cambio, César Pereira, el joven ultimado durante la refriega represiva que efectivos policiales ejecutaron, sí se encuentra vivo en la memoria de aquellos que lo conocieron y en miles de anzoatiguenses que nunca le vieron la cara.

Y, ¿por qué un desconocido para miles es tan recordado después de muerto? Porque César encarna a cada uno de los hijos de este estado, es el amigo, el sobrino, el hijo, el nieto, el compadre de cualquier de nosotros.

César es recordado porque murió a manos de la represión y luchando por un país mejor.

Por este motivo, César Pereira está vivo en cada joven que sigue luchando, en cada venezolano que no da su brazo a torcer. César yace en el recuerdo palpitante de una sociedad que se rehúsa a ser subyugada por una neodictadura.

Mientras Chávez muere cada día, en la medida que la revolución se vuelve un negocio, el ánimo de cambio de millones venezolanos hace que César, y los de más 59 mártires de esta justa por una Venezuela libre, se mantengan vivos en cada paso que damos hacia la liberación nacional.


Por estas razones, César vive y Chávez no. 

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