martes, 20 de octubre de 2015

¡Volvió, volvió, volvió!

Cogito ergo sum-.  Quien fuese el candidato presidencial de la disidencia democrática venezolana, ex gobernador del Zulia y ex alcalde de Maracaibo, regresó al país. Y ni siquiera había puesto un pie en tierras venezolanas cuando fue aprehendido por efectivos del Sebin para llevarlo, ilegal e injustamente, a los calabozos del régimen.

Vamos a recordar un poco. Para el 2006, luego del error que significó la política abstencionista de las fuerzas de la oposición en las elecciones parlamentarias del 2005, se emprendió un proceso de reunificación política encabezada por Manuel Rosales.

Pero, hagamos este proceso retrospectivo más preciso para refrescar nuestra memoria.

Para el 2004 se efectuaron los comicios para revocarle el mandato al entonces Presidente de la República, a pesar que éste emprendió electoralmente debilitado la campaña logró posponer la cita comicial con la finalidad de aplicar las llamadas “Misiones Sociales” con las cuales relanzó su imagen pública.

El revocatorio, que había sido un  proceso de desgaste para la oposición con recolección de firmas, revalidación de las mismas y más obstáculos que el mismo Consejo Nacional Electoral interpuso, no llegó en un buen momento. No obstante las posibilidades eran grandes para quienes defendía la democracia y la libertad.

Con un objetado resultado el entonces mandatario nacional se mantuvo en el poder, luego llegaron las elecciones parlamentarias donde dentro del seno de la oposición prevaleció la insensata posición de la abstención, con la cual se les entregó completamente el poder legislativo a los rojos.  

Para el 2006 las fuerzas democráticas estaban desarticuladas, divididas, exhaustas. Se presentaron tres precandidatos presidenciales de la oposición: Teodoro Petkoff, Julio Borges y Manuel Rosales. Luego de unas diversas mediciones estadísticas Rosales salió favorecido.

Desde ese mismo momento comenzó la titánica carrera de Manuel Rosales para la reunificación de los demócratas y hacerle frente a los arrogantes y jactanciosos discursos y acciones presidenciales.
De la desesperanza civil surgió un grito que se hizo eco y sentimiento de millones de ciudadanos: ¡Atrévete!

Fueron millones los venezolanos que se atrevieron y se entusiasmaron con la esperanza de un cambio en el país. Centenares de miles de personas de todas las clases sociales caminaron detrás de ese zuliano que proponía un cambio para el país.

Rosales, luego de su extraordinaria campaña, obtuvo alrededor del 40% de los votos.

Su revés electoral nos sirvió, para un año más adelante en el marco de las elecciones para la Reforma Constitucional del 2007, alcanzar la primera victoria sobre el oficialismo.

Es evidente que Rosales igual que María Corina Machado, Leopoldo López, Antonio Ledezma, y Henrique Capriles, causa miedo a Nicolás Maduro y a su endeble entorno.

Por allí razón de la actitud del régimen en encarcelar a uno de los representantes más importante de la disidencia democrática, porque ellos saben que un Manuel Rosales en el país es un factor para acelera el cambio.  


Así como ayer dijimos: ¡Atrévete! Ahora podemos decir: ¡Volvió, volvió, volvió!

No hay comentarios: