miércoles, 6 de marzo de 2013

Venezuela entre Escila y Caribdis


Cogito ergo sum-. Los venezolanos nos parecemos mucho a Odiseo, porque sencillamente tenemos que realizar miles de travesías y sobreponernos a innumerables desasosiegos producto de los errores que hemos cometido a lo largo de nuestra existencia como pueblo.
Así como Odiseo que se ufanó de ser el perpetrador de la ceguera del Cíclope hijo de Poseidón, ocasionándole a éste gran cólera, y como su tripulación de aqueos (itacenses) fueron los responsables de otra condena, pero esta vez del dios Sol por haberles comido su ganado, de esa misma manera los venezolanos hemos cometidos imprudencias que nos han llevado a esta triste realidad que nos agobian sin cesar, decisiones como la elección de un demagogo como Jefe de Estado, y las constantes discrepancias de la oposición democrática y la carencia de civismo activo son instrumentos de un corazón lleno de impulsividad.
Hoy nuestro país se encuentra como aquel héroe griego mitológico,  quien tuvo que atravesar un estrecho entre dos monstruos de sangriento oficio y de nula compasión. Venezuela se encuentra entre Escila y Caribdis, y para sobrevivir tiene que escoger al peor de los males para sobrevivir.
Por un lado tenemos a Escila una condenada ninfa que mutada en grotesco animal amenazó a todos los transeúntes del mar, con lo que podemos identificar a la oposición venezolana de cómo aquella fiera ancestral posee un cuerpo humano, pero dominado por seis cabezas de perros que conforman su anatomía, justo como pareciese que muta la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), es decir, un cuerpo corroído del cual se desprenden tendencias políticas que controlan el espíritu de aquél.
Mientras en la otra orilla acecha Caribdis una ninfa que inundó a la tierra para engrandecer los dominios de su padre Poseidón, siendo condenada por Zeus a vivir como bestia y a tragar tres veces al día las aguas del océano e igual veces regresarlas creando peligrosos remolinos destructores de naves y de hombres;  aquí identificamos claramente al Gobierno ese que fue una ilusión para millones de venezolanos que confiaron en aquellas promesas de encantadores de serpientes, pero que su máximo representante, Hugo Chávez, actuando como aquella ninfa al anegar el suelo, en este caso al empobrecer a nuestra nación para satisfacer los sueños “revolucionarios” internacionalistas de Fidel Castro, fue convertido en un monstruo que produce torbellinos y si el pueblo venezolano continúa a su lado lo más seguro es que todos zozobremos a causa de las bocanadas del chavismo que cada vez traga más agua (vida, bienestar, tranquilidad) y nos regresa turbias realidades (pobreza, división, odio, etc.).
Odiseo prefirió, al verse atrapado por Escila y Caribdis como se lo predigo Circe, inclinarse hacia Escila y perder seis de sus valientes acompañantes y no permitir que su embarcación se la tragase aquel remolino causado por el hambriento placer de Caribdis; pareciera que a los venezolanos no le queda otra alternativa que imitar al “acechador de ciudades” e inclinarnos hacia Escila, hacia la oposición, a pesar de los errores que estos han cometido y por encima de las dificultades que han atravesado, porque sería una locura irse hacia el Gobierno y su arrastre hacia el fondo.
Estas son las opciones que tenemos,  a menos que tengamos la suerte que corrieron los argonautas y podamos pasar en medio de las dos bestias marinas, pero aquéllos lograron hacerlo gracias a la ayuda de la deidad Tetis, pero para que nosotros lo imitamos debemos rezar y orar mucho para que Dios nos bendiga en su infinita Misericordia y nos abra una tercera vía que nos lleve irreductiblemente hacia una realidad diferente a la actual.
Mientras esto ocurre, y esperamos la intervención de la Divida Providencia, Venezuela sigue estando entre Escila y Caribdis, entre dos males increíbles de los cuales tenemos que elegir uno.

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