miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tejen mentiras con hilos de verdad


Opinión-. En la vida pública nacional y regional pululan por doquier los sastres de la falsedad y las costureras de las mentiras, esos que empleando verdades relativas procuran hilarse la vestimenta a su medida: El engaño.
Es sorprendente evaluar como a través de los medios de comunicación estos magos del discurso político emergen sutilmente y con tan magistral facilidad, dejando boqui-abiertos al más pintado de los ciudadanos. Es inaudito observar como estos paladines de la indecencia  inician el tejido de sus marañas de argumentos y sus exposiciones embaucando a más de uno con sus palabras edulcoradas.
En algunos casos la mejor virtud de un exitoso político es su aguja fina, convertida en verbo, que le ayuda a tejer mentiras con hilos de verdad, logrando así engañar a aquellos que lo escuchan. Sus víctimas, generalmente, son aquellos individuos que alejados de la malicia se presentan a merced del poder de convencimiento de aquél, siendo así presas fáciles para caer en la red tejida por la araña en cacería.
Los venezolanos no hemos aprendido que los liderazgos salvadores son simples producto del imaginario y no de realismos. No hemos aprendido que los encantadores de serpientes en muchas ocasiones se disfrazan, no en pastores sino en inofensivas ovejas.
La sociedad criolla debe dejar la ingenuidad al juzgar a sus actores políticos, debe ser aún más crítica, tiene que ser más racional, de lo contrario está condenada a seguir repitiendo constantemente los mismo errores, al elegir siempre a los mismos, o parecidos, dirigentes en los puestos claves para la transformación de la nación.
Apuesto sinceramente a la madurez política del pueblo, apuesto a varios dirigentes jóvenes de mi generación, que aún no llegamos a los 30 años, y también confío en  esa que viene detrás de nosotros; apuesto a que muchos de los jóvenes que hoy, algunos a través del activismo permanente, arduo y constante, y otros mediante el estudio de las realidades sociales, políticas y económicas, podamos desarrollar mediante el empleo de nuestras facultades el sistema que logre desplazar a los tejedores de mentiras, permitiéndole así a la comunidad tomar para sí el poder de la formación de su propio futuro.
El cambio, para bien, en Venezuela se logrará mediante nuevos gobiernos regionales y municipales que le den participación activa y permanente a las comunidades, que le permita a la gente acceder a las necesidades básicas y a las soluciones de los problemas elementales que aquejan a la sociedad.
Mientras ellos continúan tejiendo patrañas, nosotros manufacturamos futuro, porque sin temor a equivocarnos el porvenir de nuestra tierra está en los jóvenes, en la fe en Dios y en el pueblo llano, que con sabiduría construye las vías para un mejor mañana.
Sé que bajo un buen gobierno en Anzoátegui, dirigido por un líder con visión de futuro y compromiso con la juventud, como es Antonio Barreto Sira, podremos desarrollar el potencial de hoy convirtiéndolo así en la prosperidad de mañana, en manos de los muchachos del presente. Así será. 

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