martes, 19 de septiembre de 2023

Falta de sensatez || José Dionisio Solórzano




Uno de los graves problemas de la oposición venezolana es la carencia de sensatez y coherencia política, esto viene generando desatinos, errores y una serie de reveses imperdonables.

Desde que Henry Ramos Allup encabezó la absurda táctica de la abstención del 2005, la oposición comenzó una alocada política de faltas e inconsistencia que han sido garrafales para ese sector político.

La política abstencionista no solo fue aplicada por la AD de Henry Ramos Allup en los comicios parlamentarios del 2005, dejándole el control de la Asamblea Nacional a los sectores oficialistas, sino que ha sido una decisión recurrente.

No olvidemos que en las presidenciales del 2006, Acción Democrática (AD) no participó y, aunque debajo de cuerda los adecos apoyaron a Manuel Rosales, oficialmente Ramos Allup llamó a la no participación en las elecciones presidenciales.

Obstinadamente, Henry Ramos Allup tomó la determinación de que su partido no acudiera formalmente a las elecciones municipales del 2018, aunque sí dejó que sus dirigentes fueran candidatos a alcaldes.

Y, en ese momento la tarjeta de Copei no era mala, se olvidaron del discurso de la judicialización y salieron corriendo a recibir el apoyo de los demócratas cristianos para sus dirigentes.

No olvidemos que en Anzoátegui alcaldes – electos en esa contienda – como los adecos Ernesto Raydan y Luis Guevara Marrón fueron elegidos por la tarjeta verde.

Ahora, la lista de insensateces no termina allí; no podemos olvidar que AD hablaba de “autoexcluidos” refiriéndose a sus dirigentes que fueron juramentados – como gobernadores electos – por la Asamblea Nacional Constituyente luego de las elecciones del 2017. Pero, esa autoexclusión duro lo que dura un suspiro.

Estas son algunas de las incongruencias de uno solo de los integrantes del G4, pues, a éstas deberíamos sumarles las cometidas por Julio Borges y Leopoldo López.

En el caso del rebelde sin causa de López, pensó que se convertiría en una especie de Nelson Mandela tropical en aquella ocasión que negoció su entrega al Gobierno nacional. Sin duda fue una bufonada que trajo un sentimiento de frustración nacional.

Sin embargo, esa torpeza fue superada – lastimosamente para el país – por la irresponsable política del “gobierno de transición" de Juan Guaidó, que terminó en un completo y rotundo fiasco.

Si me tocase evaluar – como si se tratase de ponderar las calificaciones de un alumno al final del semestre – irremediablemente tendría que aplazar al G4, porque durante todo este tiempo no ha aprobado una sola evaluación, salvo las elecciones parlamentarias del 2015, no obstante lo alcanzado en esa oportunidad también lo desperdiciaron.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

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