lunes, 1 de mayo de 2023

Bondades | José Dionisio Solórzano




La mayoría de los aspirantes a la silla del Palacio de Miraflores, por las fuerzas de la oposición, tienen alguna bondad que se debe resaltar y es menester comentarlas.

Iniciemos por las damas que compiten por ocupar la Quinta de Misia Jacinta, como también se le conoce la sede del poder político venezolano. Es decir, comenzamos por María Corina Machado y Delsa Solórzano.

María Corina Machado: La abanderada liberal posee muchísimas características positivas, sin embargo la de mayor impacto en la actualidad ha sido un incorruptible firmeza, pues a pesar de todo lo que hemos vivido, y los avatares de la vida pública, ella se ha mantenido inmutable en sus principios.

Delsa Solórzano: La candidata de Encuentro Ciudadano es una mujer muy capaz, no obstante su punto fuerte está en su constancia en la defensa de los Derechos Humanos de los Venezuela; es la candidata que mejor maneja este tema, y es incuestionable sus opiniones sobre el área.

Ahora vamos con la larga lista de caballeros que aspirante a sentarse en la butaca presidencial.

Benjamín Rausseo: Es un empresario que ha sabido multiplicar sus bienes. A diferencia de Lorenzo Mendoza, quien es rico de cuna, Benjamín Rausseo se ha labrado su propio destino y construido su fortuna gracias a su ingenio, capacidad de trabajo y visión. Es por ende, que la mayor bondad del candidato independiente es su visión económica.

Henrique Capriles: El aspirante por Primero Justicia tiene una característica fundamental, su conocimiento de la Venezuela actual; pues, el candidato aurinegro fue en dos ocasiones candidato presidencial (2012 y 2013), esa experiencia es importante en medio de la realidad política actual.

Manuel Rosales: Su mayor virtud es su olfato político, si algo posee el actual gobernador del Zulia es una clara percepción de su entorno y un agudo olfato para determinar qué momento es el propio para avanzar y cuál no lo es. Este factor de político curtido lo convierte en un dirigente de respeto.

Antonio Ecarri: El hombre de la educación; el candidato del Movimiento Lápiz se nos presenta como un dirigente de una cultura notable y de una interesante comprensión de la importancia de la formación no solo para el cambio inmediato, sino para la transformación plena de la sociedad venezolana.

César Pérez Vivas: Un dirigente político con experiencia, conocimiento y vocación de servicio, sin embargo su mayor virtud es su inteligencia. Nadie puede negar que el exgobernador del estado Táchira es un líder con los pies bien puestos sobre la tierra.

Juan Carlos Alvarado: El candidato de Copei es el único de los aspirantes a presidir la República que ha presentado un plan de gobierno detallado y profundo, la llamada Agenda Venezuela Cambia. No obstante, su mayor virtud es la fuerza de sus convicciones, pues el líder copeyano está claro de cuál es su papel y el rol que los demócratas cristianos tienen que jugar para la refundación de la República.

José Brito: El hombre que representa a Primero Venezuela, y quien ha sido uno de los actores más polémicos de la vida política reciente del país, tiene varias bondades en su línea de acción política, mas la que vale la pena resaltar es su valentía.

Sí, Brito es valiente a la hora de actuar o de enfrentase a la crítica. En él no existe el miedo.

El caso de Eduardo Fernández es extraordinario sin embargo no sé si es o no candidato presidencial.

Ahora bien, los competidores presidenciales con ausencia de virtudes son dos, entiéndanse Carlos Prosperi y Roberto Enríquez.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

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