martes, 10 de julio de 2018

Momentos para reorganizar


Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  En todos los escenarios es fundamental la reorganización después de diversas acciones que no ayudaron a alcanzar los objetivos. Cuando las estrategias fallan y las tácticas no lograron allanar el camino hacia las metas, entonces debemos reorganizarnos y replantearnos todos los aspectos de nuestras actividades.

Es así en el mundo militar, comercial y político. Cuando un general sobre sale es por su capacidad de ingenio, adaptación y organización de sus filas, y así lo plantean los grandes maestros del arte militar.

Igual ocurre en el ámbito comercial. Los mayores empresarios son aquellos que avanzan, se detienen y piensan cada una de sus jugadas en el resbaladizo terreno del comercio sea local, zonal regional o mundial.

Y de esto no puede escaparse la política. Cuando los políticos adelantan una estrategia con sus tácticas y acciones, y al cabo de cierto tiempo siguen en la misma posición, deben repensar los objetivos, los medios y los instrumentos que se han utilizado.

Este es el caso de la Unidad venezolana. Desde hace 20 años se creó un grupo de factores que combatieron al sistema gubernamental, a través de diversos medios y formas han pretendido relevar a los representantes de ese modelo del poder y estos objetivos no fueron alcanzados hasta ahora.

Y aunque somos demócratas, y demos seguir siéndolo por encima de todo; los métodos cívicos deben ser nuevamente replanteados y redefinidos.

Así como la extinta coordinadora democrática tuvo que desaparecer al no poder alcanzar la revocatoria del mandato de Hugo Chávez en el 2004, de esa misma forma la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), debe dejar de funcionar como hasta la fecha ha funcionado.

La decisión de Acción Democrática de separarse de esta instancia es lógica. Los demócratas tienen que abrir sus alamedas y miradas y concebir otros medios pacíficos, cívicos y constitucionales para lograr sus respectivos objetivos.

Debemos detener la marcha. Pensar nuestras acciones y reorganizar nuestras fuerzas.

Se debe sopesar el nuevo panorama social, político, económico e internacional que nos rodea. La fuga de millones de venezolanos, que han emigrado a otros países representa un factor a analizar, además de la carencia de cohesión monolítica en el seno del régimen.

Debemos reorganizar las fuerzas civiles y civilistas de la nación. Los venezolanos no podemos seguir el mismo camino que han llevado a la permanencia del actual régimen por casi dos décadas en el ejercicio del poder.

La reorganización es esencial; se deben aplicar nuevos métodos de acción política. No hacerlo es rendirse sin mover un dedo.

Debemos seguir siempre defendiendo la Constitución y las reglas de juego, a pesar que el rival non lo haga, nosotros tenemos que seguir adelante enarbolando la ética y el trabajo como estandartes de cambio.

La vinculación social de los líderes con el pueblo llano debe ser más que retórica una realidad incuestionable. He aquí una de las fallas hasta ahora de la dirigencia de la Unidad.

Solo en pocos momentos ha habido una sintonía real entre la oposición y los sectores más desposeídos de la sociedad. Y, lo peor es que no hemos aprovechado la ruptura de la empatía pueblo-gobierno, que desde antes de la muerte de Chávez ya venía desquebrajándose.

Cambiemos nosotros, para así cambiar a Venezuela.


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