martes, 10 de febrero de 2015

Reglamentos injustos


Cogito ergo sum-. Terminó la Serie del Caribe. En esta justa deportiva nuestra representación, los grandiosos Caribes de Anzoátegui, dieron una demostración ineludible e innegable de que son el mejor de los equipos, no obstante no lograron traernos la corona caribeña de béisbol.

La aplicación del nuevo reglamento para el encuentro de campeones de las ligas de pelotas caribeñas fue el problema. Caribes de Anzoátegui barrió con sus oponentes (dominicanos, mexicanos, cubanos y portorriqueños) durante la primera fase y evidenció ser el más compacto, efectivo y rendidor de los equipos.

A pesar de los cuatro laureles obtenidos por la novena anzoatiguense, que llevaba la bandera nacional, el vencedor de la competencia fue la escuadra de Pinar del Río, los cubanos, quienes deslucieron completamente en la primera ronda.

Los venezolanos ganamos cuatro partidos, los cubanos tres. Nosotros quedamos eliminados y ellos fueron campeones. Simplemente un resultado injusto.

Así como en el béisbol, en la política también se aplican reglamentos que son totalmente indignos e inconvenientes.

La aplicación de las normativas internas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) obedece a intereses plenamente mezquinos y particulares, que benefician a los llamados partidos grandes.

Por ejemplo la designación en Anzoátegui de los dos últimos secretarios ejecutivos de la Unidad respondió a la aplicación del 70%, un punto reglamentario que ha dejado sin participación efectiva en las decisiones a un número importante de partidos y movimientos que han sido “reglamentariamente” excluidos.

A tal punto que los dos más recientes voceros de la MUD-Anzoátegui han trabajado sin el quorum necesario, debido a que varias organizaciones al no sentirse representadas por éstos tomaron la gallarda y digna decisión de hacer más en la calle y no deshacer el tiempo en discusiones estériles entre cuatro paredes.

Siempre he sido un decidido partidario del orden como medio necesario para alcanzar los objetivos individuales y comunes; los reglamentos son vitales para mantener la estabilidad en cuerpos colegiados, no obstante las normas tienen que obedecer a un principio superior: Justicia.

Regresando al ámbito deportivo podemos decir que el reglamento que afectó a Venezuela este año también perjudicó a República Dominicana en el anterior, lo que es bueno traerlo a colación para aquellos que hoy se ufanan en el cumplimiento reglamentario de la MUD, debido a que no se sientan vulnerados cuando este mismo se vuelque en contra de ellos.

Es igual con el oficialismo venezolano. Ustedes se imaginan a los voceros del actual Gobierno pasando a la oposición y desde allí empiecen a pedir libertad de expresión o respeto, cuando ellos no garantizaron ninguna de las dos.

¡Verdugo no pide clemencia! Bueno así dice un viejo refrán. La injusticia se debe combatir en todo momento y en toda circunstancia, o por lo menos esa es mi creencia.

Aún es tiempo de rectificar y de emprender el camino de la justicia y la equidad. Tanto en el mundo pelotero del Caribe como en el ámbito político de la oposición democrática.

Sí se pueden hacer los correctivos para dejar en el pasado los reglamentos injustos. 

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