miércoles, 8 de octubre de 2014

El episodio vital

Cogito ergo sum-. La historia es como un camino lleno de bifurcaciones y encrucijadas. En la medida que caminamos por la vida nos encontramos con situaciones y episodios que nos obligan a tomar decisiones que marcan para bien o para mal nuestra existencia.

La historia está llena de estos ejemplos. La política y el ejercicio del gobierno es otro de los escenarios donde encontramos como un pequeño incidente, inducido o no, puede llevar a grandes acontecimientos.

Por ejemplo: El viaje de Gandhi a Sudáfrica en la primera clase de un tren provocó que los blancos de aquella provincia inglesa lo desparecieran, insultarán y bajarán a patadas, lo que a su vez despertó en aquel joven abogado el deseo de luchar por la igualdad y posteriormente la libertad.

Tal vez sin ese hecho la grandeza de paz y de no violencia que rodea a la figura del aquel hombre jamás hubiera existido y su paso por este mundo hubiese sido tan inadvertido como la del 99% de los hombres que habitamos este mundo de Dios.

Adolf Hitler soñaba con ser pintor y la Academia de Arte de la capital austriaca no le permitió el acceso a estudiar en sus aulas. Podemos decir que si hubiese sido admitido su nacionalismo, ya vivo en él, se hubiera expresado en obras de pincel y lienzo y no en los discursos frenéticos que lo llevaron al poder en Alemania desatando la Segunda Guerra Mundial.

Más allá de los hechos que transforman vidas, también existen otros que moldean el porvenir de naciones enteras, de sociedades íntegras y hasta del mundo.

Manteniendo el ejemplo hitleriano podemos decir que Hitler tuvo su “cheque en blanco” para dominar a toda Alemania y parte de Europa con un simple suceso: El incendio del Reichstag.

La noche del 27 de febrero de 1933, cuando el fogueo electoral para unas parlamentarias estaba llegando a su momento cumbre, la sede legislativa alemana fue destruida por la explosión de una bomba.  

La pregunta que retumbó en toda Alemania fue: ¿Quién fue el culpable?

Las autoridades del partido Nazi consiguieron rápido a quien culpar. El principal sospechoso fue un joven holandés llamado Van der Lubbe.

Con este hecho Adolf Hitler le pidió más poder al parlamento, quien le otorgó lo que pudiéramos llamar, el día de hoy, la Ley Habilitante por medio de la cual promulgó las leyes más atroces en contra de la humanidad misma.

El incendio del Reichstag le sirvió para acumular más poder, para alcanzar el apoyo de más ciudadanos, y responsabilizar a sus enemigos políticos más encarnizados, los comunistas, de organizar un complot en contra de la nación, lo que le dio la excusa perfecta para ilegalizarlos como partido político.

También se puede presentar como ejemplo el asesinato del archiduque Francisco de Austria. Este hecho, a manos de un estudiante bosnio de ascendencia serbia, fue el detonante final para que Europa cayera en lo que se llamaría la Gran Guerra, o mejor conocida actualmente como la Primera Guerra Mundial.

Por estas razones podemos decir que la existencia misma está marcada por episodios que hacen que tomemos direcciones distintas, que nos llevan por caminos misteriosos.

¿Quién habría dicho que un genovés, corso y soñador, iba a convencer a los reyes católicos españoles, que venían de una agotadora guerra contra los musulmanes, a aventurarse océano adentro por aguas hasta ese momento desconocidas?

Lo cierto apreciado lector que Venezuela está viviendo momentos convulsionados. ¿Tendremos pronto nuestro episodio vital de transformación? Solamente Dios lo sabe.



No hay comentarios: