domingo, 29 de marzo de 2026

Vigencia de la Rerum Novarum

José Dionisio Solórzano 

La vida constantemente hace guiños al pasado; la sociedad es una especie de círculo que tiende a encontrarse a sí misma al paso del tiempo. 

Hoy estamos en presencia de uno de esos casos.

Los demócratas cristianos venezolanos tienen el deber de desempolvar la encíclica Rerum Novarum de 1891 y retomar las líneas trazadas por el papa León XIII, justo cuando está León XIV como el actual sucesor de San Pedro.

Los venezolanos viven en este momento una aguda crisis económica, siendo el aspecto salarial el más latente de todos.  He allí, donde los democristianos deben releer la guía moral que dejó Leon XIII.

En aquella encíclica se dejó claro la necesidad de un salario justo, los cristianos de entonces se separaron de la visión liberal y mercantilista y sostuvieron que existe un imperativo de justicia natural anterior a la libertad de contrato y anterior a la  supremacía del Estado.

Los demócratas cristianos defienden un sueldo con sentido familiar y ¿qué implica esto? Los ingresos de los trabajadores deben ser suficientes para que el obrero o trabajador mantenga su vida, la de su familia y le permita ahorrar para adquirir lo que desee.

Los seguidores de la Doctrina Social de la Iglesia creen en un sindicalismo ético, moral  que valide el derecho natural de los trabajadores a formar asociaciones para defender sus intereses.

El principio de la “Dignidad Ontológica” es esencial, el trabajo tiene una dimensión personal – llámese esfuerzo humano – y necesaria – subsistencia –; por ende, los democristianos rechazan la visión del ser humano como una herramienta para obtener lucro, pues esto es una ofensa a la dignidad humana y divina.

Para la visión de la Doctrina Social de la Iglesia el trabajo es superior al capital en su contexto de dignidad; debido a que el trabajo procede de la persona y esto tiene un valor intrínseco más elevado.

En esa misma encíclica, se acentuó el derecho natural del hombre a aplicar su esfuerzo e inteligencia sobre la tierra, no bajo una concepción personalista o egoísta, sino con una dimensión amplia y una función social. 

Los demócratas cristianos se oponen a que el Estado absorba al individuo o a la familia; por el contrario el Estado debe intervenir cuando el bien común o los derechos de los débiles están en peligro, sin asfixiar el libre desempeño de la voluntad del ser humano.

Los demócratas cristianos se oponen al egoísmo liberal y le hacen frente al colectivismo socialista que busca la eliminación de clases; la Doctrina Social de la Iglesia propone la “amistad social” por el bienestar común.

Estas ideas de la Rerum Novarum están más vigentes que nunca, pues los demócratas cristianos tienen el deber moral de levantar las banderas de la lucha de la dignidad del obrero venezolano; están en la obligación política de defender un salario digno y una vida digna para los venezolanos.

miércoles, 6 de marzo de 2024

Comunicación y polarización / José Dionisio Solórzano




Cuando las sociedades llegan al paroxismo todos los sectores que la integran se ven imbuidos en una especie de relación de “todo o nada”; emergen de la consciencia social un lacónico pensamiento que se resume en un coartante “estás conmigo o contra mí”.

El periodismo no escapa de esta realidad, y el mantenimiento de posiciones equilibradas terminan siendo ponderadas negativamente por los extremos polarizados.

Pues, un sector exige la sombra mediática para el contrario, y el otro pide el ocultamiento de las otras verdades (permítanme ustedes el uso de un vocablo, entendiéndolo como expresión filosófica dual de la verdad) para que así reine solo su percepción.

Ahora, el periodismo no está para apoyar a ninguna tendencia político-ideológica; está para exponer ante el criterio de la opinión pública hechos tangibles, verificables y, por lo tanto, verdaderos.

Está para exhibir realidades, posiciones, visiones y hasta tesis; no para responder a las necesidades socio-políticas de algún sector.

El problema se encuentran cuando la polarización causa ceguera en actores políticos que no entienden, o no quieren entender, que el periodismo posee códigos, formas y maneras para su desarrollo.

Explico a continuación: El periodismo es la síntesis de la búsqueda perpetua de la verdad, y para conseguirla debe basarse en 3 columnas esenciales: Investigación, observación y exposición.

Y, antes de seguir debo aclararles un punto para que sea más comprensible, el periodista es – antes que todo – un ser humano, por ende, es un ser pleno de subjetividad y esa subjetividad va a ser condicional a la hora de la exposición de la noticia.

Y ¿por qué será condicional? ¡Sencillo! Por un elemento esencial en al redacción noticiosa, la jerarquización.

El periodista debe tener la capacidad profesional y técnica para determinar ¿qué es lo más importante de una noticia o grupo de noticias? Y, a partir de allí decidir que irá de título, antetítulo, sumario o, sencillamente como iniciará el Lead o entrada.

Entonces, ese sujeto pleno de subjetividad debe limitar – primer escollo de la libertad interna del periodista – sus criterios personales a factores éticos superiores como son la veracidad, la imparcialidad, la coherencia y el sentido común.

Aquí citaré a Jesús Pozo – connotado periodista oriundo de Almería – que dijo: «Si una persona dice que llueve y otra dice que no, tu trabajo como periodista no es darle voz a ambas: es abrir la puta ventana y ver si está lloviendo».

En una sociedad polarizada el periodista no solo es presa de las dos opiniones confrontadas, sino que es criticado y llevado al patíbulo moral por abrir «la ventana».

Tanto radical es el que ejerce el gobierno para censurar o crear las condiciones de la autocensura, como aquel que desde posiciones críticas no entiende el criterio libre del periodismo y lo juzga complaciente por el simple hecho de no converger con la postura extremista.

El periodista debe rechazar de plano toda presión que lo encierre en una casilla de color ideológico; debe mantener – sobre todas las cosas – la ecuanimidad en la persecución de la verdad.

El periodismo no debe ser insensible ante la realidad que lo rodea, ni tampoco ser brazo ejecutante de una parcialidad que busca poder o que pretende conservarlo.

El periodismo debe ser equitativo, abierto, libre y solo sujeto a las ataduras de la verificación y la investigación.

Todo lo demás, sería una farsa.

Otra cosa es la comunicación, en sus vertientes políticas y empresariales, sin embargo eso es tema de otro artículo.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Defendamos lo nuestro || José Dionisio Solórzano




El tema del Esequibo no debe ser abordado desde un cristal político, pues la defensa de la integridad territorial de la nación es una cuestión de Estado y debe asumirse como tal.

Aquí no se trata de quien está sentado en la silla del Palacio de Miraflores, aquí el tema es resguardar los derechos venezolanos sobre un territorio que es históricamente nuestro.

La iniciativa de la Asamblea Nacional de convocar a un referendo para que la ciudadanía tome una decisión, es una medida sana y que debe ser acompañada por todas las fuerzas vivas del Estado.

Además, debemos reconocer posiciones acertadas en el mundo de la oposición. Por ejemplo, la actitud pública asumida por el secretario general de Copei, Juan Carlos Alvarado, quien reiteró la posición venezolana sobre el Esequibo.

El candidato a presidente por la fuerza democristiano dio un paso correcto, plausible y reconocible.

El vocero de los copeyanos dejó clara la determinación de los demócratas cristianos de ponerse del lado de los sagrados intereses nacionales; actitud que no es nueva, pues debemos recordar que Copei creó una Dirección Política Estadal de la tolda verde dedicada al Esequibo.

Otro que asumió con determinación el asunto fue el candidato presidencial de la Alianza del Lápiz, Antonio Ecarri, quien con vehemencia dejó de forma contundente su opinión.

E, incluso, Ecarri le recomendó al Presidente Maduro llamar a un Consejo de Estado para que todas las fuerzas venezolanas coincidieran en la defensa de los espacios de la nación.

El partido Primero Venezuela, presidido por el diputado Luis Parra, también hizo pública su categórica decisión de cerrar filas en protección de Venezuela y sus derechos históricos sobre el Esequibo.

Ahora bien, lo que sí ha sido preocupante es el silencio (hasta el momento que redacto este artículo) de los representantes de la otra oposición, es decir, del G4 y de la Plataforma Democrática.

No he escuchado ni leído una posición firme por parte de este sector; no los he visto poniendo en su sitio a los guyaneses ni muchos menos respondiéndole al vocero del gobierno de Estado Unidos, el señor Brian, quien se puso del lado de los usurpadores del Esequibo.

Solo María Corina Machado – como siempre – es la excepción, pues ella sí expuso su opinión, defendió el interés nacional y acusó a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro de permitir que Guyana creciera en sus ambiciones.

Aquí el país se está jugando sus derechos, y los políticos su prestigio, debido a que ningún dirigente puede decir que ama a la República de Venezuela si no lucha por ella ante la injusticia expansionista de Guyana.

Vamos todos a reclamar lo que es nuestro; el Esequibo es tan venezolano como la arepa, tan venezolano como Los Monjes, tan venezolano como el Roraima.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

martes, 19 de septiembre de 2023

Falta de sensatez || José Dionisio Solórzano




Uno de los graves problemas de la oposición venezolana es la carencia de sensatez y coherencia política, esto viene generando desatinos, errores y una serie de reveses imperdonables.

Desde que Henry Ramos Allup encabezó la absurda táctica de la abstención del 2005, la oposición comenzó una alocada política de faltas e inconsistencia que han sido garrafales para ese sector político.

La política abstencionista no solo fue aplicada por la AD de Henry Ramos Allup en los comicios parlamentarios del 2005, dejándole el control de la Asamblea Nacional a los sectores oficialistas, sino que ha sido una decisión recurrente.

No olvidemos que en las presidenciales del 2006, Acción Democrática (AD) no participó y, aunque debajo de cuerda los adecos apoyaron a Manuel Rosales, oficialmente Ramos Allup llamó a la no participación en las elecciones presidenciales.

Obstinadamente, Henry Ramos Allup tomó la determinación de que su partido no acudiera formalmente a las elecciones municipales del 2018, aunque sí dejó que sus dirigentes fueran candidatos a alcaldes.

Y, en ese momento la tarjeta de Copei no era mala, se olvidaron del discurso de la judicialización y salieron corriendo a recibir el apoyo de los demócratas cristianos para sus dirigentes.

No olvidemos que en Anzoátegui alcaldes – electos en esa contienda – como los adecos Ernesto Raydan y Luis Guevara Marrón fueron elegidos por la tarjeta verde.

Ahora, la lista de insensateces no termina allí; no podemos olvidar que AD hablaba de “autoexcluidos” refiriéndose a sus dirigentes que fueron juramentados – como gobernadores electos – por la Asamblea Nacional Constituyente luego de las elecciones del 2017. Pero, esa autoexclusión duro lo que dura un suspiro.

Estas son algunas de las incongruencias de uno solo de los integrantes del G4, pues, a éstas deberíamos sumarles las cometidas por Julio Borges y Leopoldo López.

En el caso del rebelde sin causa de López, pensó que se convertiría en una especie de Nelson Mandela tropical en aquella ocasión que negoció su entrega al Gobierno nacional. Sin duda fue una bufonada que trajo un sentimiento de frustración nacional.

Sin embargo, esa torpeza fue superada – lastimosamente para el país – por la irresponsable política del “gobierno de transición" de Juan Guaidó, que terminó en un completo y rotundo fiasco.

Si me tocase evaluar – como si se tratase de ponderar las calificaciones de un alumno al final del semestre – irremediablemente tendría que aplazar al G4, porque durante todo este tiempo no ha aprobado una sola evaluación, salvo las elecciones parlamentarias del 2015, no obstante lo alcanzado en esa oportunidad también lo desperdiciaron.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

jueves, 8 de junio de 2023

Convergencia

Por José Dionisio Solórzano


Era aún muy niño, sin embargo me emocioné cuando escuché la fanfarria de Venevisión y más cuando anunciaron que el Dr. Rafael Caldera había ganado la Presidencia de la República.

Durante meses – bajo mi inocencia de niño y prematuro vociferante de la política – había apoyado al candidato de Convergencia, el candidato por el que mi papá había votado.

Me acuerdo que acompañé a mi viejo a una especie de celebración en la cuadra; muchos “calderistas” estaban eufóricos por el triunfo del connotado dirigente de la democracia cristiana venezolana.

Los pitos de los vehículos sonaban estridentemente; abrazos, alegría y mucha esperanza se respiraba en el ambiente.

Todo ese clamor se veía reflejado en los rostros de miles de venezolanos que querían que unas manos impolutas como las del Dr. Caldera tomarán las riendas de la República.

Allí estaba yo con una bandera tricolor, amarillo, verde y rojo, diciendo: ¡Caldera! ¡Caldera!

Desde siempre en mi casa se oía hablar con admiración sobre el expresidente y líder de Copei; hasta mi mamá – una adeca fiel de Carlos Andrés Pérez – no podía negar la entereza moral y el nivel intelectual del demócrata cristiano.

La admiración por Caldera no solo era compartida entre mi papá y yo, sino que se respiraba en aquellos días de 1993 por la inmensa mayoría de los venezolanos – tanto por aquellos que lo votaron como por los que no –.

Con el paso del tiempo me fui interesando más por la política y por la historia, convirtiéndose el Dr. Rafael Caldera en uno de mis personajes históricos favoritos – junto con Simón Bolívar, José Antonio Páez y Marcos Pérez Jiménez –, y esta predilección llegó a tal punto que siempre se identificaba como “calderista”, a pesar que hoy en día creo que los “ismos” e “istas” no son buen síntoma.

Luego milité en la JRC copeyana y estando allí muchas veces pregonaba que era “un calderista en pensamiento y un herrerista en la acción” en alusión a Caldera y a Luis Herrera Campins.

Hoy reafirmo mi respeto, admiración y empatía con los dos lideres de la democracia cristiana; sobre todo por el Dr. Rafael Caldera quien dejó una vida de éxitos, una estela de sabiduría y una cátedra de alta política, de esas que parecen perdidas en el tiempo.

Y al cumplirse 30 años de la fundación del partido Convergencia, el segundo hijo político del Dr. Caldera, y partido hermano de Copei, quiero felicitarlos y recordarles que ahora más que nunca debe movernos la solidaridad y el bien común.

Hoy levanto la bandera tricolor de Convergencia, como lo hice en aquella noche de 1993, y lo hago para festejar con quienes hoy llevan el testigo, junto a los copeyanos, del legado de ese gran hombre como lo fue Caldera.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

miércoles, 17 de mayo de 2023

Castillo vs. Lasso || José Dionisio Solórzano




El presidente del Ecuador, Guillermo Lasso, tomó la decisión de disolver el congreso de su nación y convocar a elecciones generales. Frente a tal hecho es imposible no hacer una comparación entre lo que está ocurriendo en tierras ecuatorianas y lo que sucedió hace poco en el Perú.

Cuando el entonces presidente peruano Pedro Castillo optó por eliminar el poder legislativo de su país y decretar un toque de queda, en menos de una hora el primer mandatario de aquella nación estaba destituido y preso.

¿Por qué Pedro Castillo duró tan poco después de eliminar el congreso y Guillermo Lasso sobrevive? Ambos episodios nos dejan muchas lecciones que debemos aprender.

Primero, Guillermo Lasso aplica un procedimiento constitucional la llamada “muerte cruzada”, donde el congreso destituye al presidente y éste disuelve al congreso, y todo este proceso tiene como fin la convocatoria elecciones y que los ciudadanos elijan quienes se quedan y quienes se van.

En cambio, en Perú no existe esta fórmula de la “muerte cruzada” y el expresidente Castillo tampoco planteó unas elecciones inmediatas, sino una prolongación de su poder por un tiempo aún incierto.

Además, entre los puntos que debemos aprender es que al tomar una decisión política de este calibre debemos sopesar varios aspectos fundamentales y el primero es el de la cohesión.

Pedro Castillo anunció su medida en solitario, y en escasos minutos después de su alocución varios de sus ministros pusieron sus cargos a la orden de forma pública, dejándolo solo. En el caso de Guillermo Lasso, su gobierno – hasta ahora– se muestra unificado y cohesionado alrededor del presidente.

Segundo, a todas luces se ve que la medida asumida por Pedro Castillo no contaba con el aval de las Fuerzas Armadas ni de la policía del Perú, y, de forma contrario, hemos visto como los uniformados del Ecuador han cerrado filas alrededor del mandatario ecuatoriano.

Tercero, la convocatoria clara a elecciones. Sí, Lasso llamó a elecciones enseguida, mientras que Castillo en su momento quería jugar con los tiempos, la zozobra y la incertidumbre, lo que volcó a la opinión pública en su contra de forma vertiginosa y en tiempo récord.

Ahora bien, como se puede ver en política debemos contar con las leyes, el poder de las Fuerzas Armadas y dando sensación de empoderamiento popular, así está actuando el ecuatoriano y así no actuó el peruano.

La política es un juego de ajedrez, y Guillermo Lasso sacrifica su reina con tal de mantenerse con vida en el tablero y evitar un jaque mate, en cambio Pedro Castillo entregó su rey en bandeja de plata. He aquí la diferencia entre actuar con estrategia e improvisar.

¿Cómo terminará el proceso en Ecuador? Esto es aún imposible de profetizar, lo cierto es que los ecuatorianos tienen la palabra, o siguen con el gobierno de derecha del banquero Lasso, vuelven a los días de la “Revolución Ciudadana” del correismo u optan por algo nuevo.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

lunes, 8 de mayo de 2023

Calígula termina mal | José Dionisio Solórzano




Sí, todos los Calígula de la historia han terminado mal, pero muy mal.

Todos los gobernantes sádicos, extremistas o abusivos han visto rápidamente el final de su poder y el ocaso precipitado de su endiosamiento desmedido.

Recordemos un poco las locuras de Cayo Julio César Augusto Germánico, mejor conocido como “Calígula”. Fue el tercer emperador de Roma y su poder duro desde marzo del 37 d.C hasta el año 41, unos pocos años teñidos de desenfreno, lujuria y sangre.

Calígula subió al trono después de la muerte de Tiberio – quien fuese el padre adoptivo de su padre, Germánico – y a pesar de todo lo que sabemos del emperador, éste ascendió al poder entre sentimientos de amor de los romanos.

Sin embargo, al poco tiempo de subir a la jefatura del poder Calígula sufrió una grave enfermedad, lo que al parecer cambió totalmente su personalidad.

Al recuperarse Calígula cometió su primera gran atrocidad, obligó a suicidarse a todos aquellos que habían prometido sus vidas a los dioses por la salud del emperador.

Allí cayeron su esposa, su suegro y su primo, Tiberio Gemelo.

En medio de su reinado Calígula asesinó y torturó a muchos senadores y a integrantes de su familia, se hizo famoso por derrochar en placeres personales los dineros provenientes de la recaudación del Estado.

Entre las acciones extravagantes que cometió están la construcción de barcos gigantes y una bañera repleta de monedas de oro donde le gustaba “bañarse”.

Además, le regaló a Incitatio, su caballo favorito, su propia casa y varios esclavos, hasta llegó a proponerlo para el cargo de cónsul.

Todos estos exabruptos tejieron un malestar que pronto se convirtió en conjura, fue así que un grupo de senadores y pretorianos asaltaron su palacio y un 24 de enero del año 41 d.C. Calígula fue asesinado.

Cuando los conspiradores entraron al Palacio con dagas ensangrentadas encontraron detrás de una cortina al tío de Calígula, a Claudio, quien temblaba de miedo y mayor sorpresa cuando los pretorianos le hicieron el saludo romano y lo proclamaron nuevo emperador, sin embargo esto es otra historia.

Es así como hoy, todos los Calígulas modernos caen, presos de sus desenfrenos, de sus pasiones sin medida, de su egocentrismo exacerbado.

Y fue así que cayó el Calígula de la ciudad de El Tigre, en el sur del estado Anzoátegui, fue así como cayó Ernesto Paraqueima, víctima de sus peleas, de sus atropellos, de su total indiferencia hacia los demás.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

lunes, 1 de mayo de 2023

Bondades | José Dionisio Solórzano




La mayoría de los aspirantes a la silla del Palacio de Miraflores, por las fuerzas de la oposición, tienen alguna bondad que se debe resaltar y es menester comentarlas.

Iniciemos por las damas que compiten por ocupar la Quinta de Misia Jacinta, como también se le conoce la sede del poder político venezolano. Es decir, comenzamos por María Corina Machado y Delsa Solórzano.

María Corina Machado: La abanderada liberal posee muchísimas características positivas, sin embargo la de mayor impacto en la actualidad ha sido un incorruptible firmeza, pues a pesar de todo lo que hemos vivido, y los avatares de la vida pública, ella se ha mantenido inmutable en sus principios.

Delsa Solórzano: La candidata de Encuentro Ciudadano es una mujer muy capaz, no obstante su punto fuerte está en su constancia en la defensa de los Derechos Humanos de los Venezuela; es la candidata que mejor maneja este tema, y es incuestionable sus opiniones sobre el área.

Ahora vamos con la larga lista de caballeros que aspirante a sentarse en la butaca presidencial.

Benjamín Rausseo: Es un empresario que ha sabido multiplicar sus bienes. A diferencia de Lorenzo Mendoza, quien es rico de cuna, Benjamín Rausseo se ha labrado su propio destino y construido su fortuna gracias a su ingenio, capacidad de trabajo y visión. Es por ende, que la mayor bondad del candidato independiente es su visión económica.

Henrique Capriles: El aspirante por Primero Justicia tiene una característica fundamental, su conocimiento de la Venezuela actual; pues, el candidato aurinegro fue en dos ocasiones candidato presidencial (2012 y 2013), esa experiencia es importante en medio de la realidad política actual.

Manuel Rosales: Su mayor virtud es su olfato político, si algo posee el actual gobernador del Zulia es una clara percepción de su entorno y un agudo olfato para determinar qué momento es el propio para avanzar y cuál no lo es. Este factor de político curtido lo convierte en un dirigente de respeto.

Antonio Ecarri: El hombre de la educación; el candidato del Movimiento Lápiz se nos presenta como un dirigente de una cultura notable y de una interesante comprensión de la importancia de la formación no solo para el cambio inmediato, sino para la transformación plena de la sociedad venezolana.

César Pérez Vivas: Un dirigente político con experiencia, conocimiento y vocación de servicio, sin embargo su mayor virtud es su inteligencia. Nadie puede negar que el exgobernador del estado Táchira es un líder con los pies bien puestos sobre la tierra.

Juan Carlos Alvarado: El candidato de Copei es el único de los aspirantes a presidir la República que ha presentado un plan de gobierno detallado y profundo, la llamada Agenda Venezuela Cambia. No obstante, su mayor virtud es la fuerza de sus convicciones, pues el líder copeyano está claro de cuál es su papel y el rol que los demócratas cristianos tienen que jugar para la refundación de la República.

José Brito: El hombre que representa a Primero Venezuela, y quien ha sido uno de los actores más polémicos de la vida política reciente del país, tiene varias bondades en su línea de acción política, mas la que vale la pena resaltar es su valentía.

Sí, Brito es valiente a la hora de actuar o de enfrentase a la crítica. En él no existe el miedo.

El caso de Eduardo Fernández es extraordinario sin embargo no sé si es o no candidato presidencial.

Ahora bien, los competidores presidenciales con ausencia de virtudes son dos, entiéndanse Carlos Prosperi y Roberto Enríquez.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

martes, 25 de abril de 2023

Candidatos copeyanos | José Dionisio Solórzano




Alguna vez escuché esta frase: “AD es una máquina para ganar elecciones, y Copei es una escuela para saber gobernar”, por tal razón siempre hemos visto a más de un copeyano – o demócrata cristiano – estar siempre entre los “candidateables” para cualquier elección presidencial.

En este momento hay más de un copeyano – o demócrata cristiano – que opta por la Presidencia de la República . Y, veamos juntos a cada uno de los aspirantes del socialcristianismo venezolano.

Primero está el candidato del Copei oficial (el que posee la tarjeta, los símbolos y las sedes del partido), y ese es el señor Juan Carlos Alvarado quien se presenta a la contienda con la visión de trabajar “por la Venezuela Posible”.

Alvarado presentó su candidatura haciendo lo que prácticamente ningún aspirante ha hecho, es decir, presentándole al país un plan de gobierno estructurado en la Agenda Venezuela Cambia, donde expone su visión del país y sus estrategias para hacer que Venezuela tenga un mañana mejor.

Ahora vamos a hablar del supuesto jefe del Copei sin tarjeta, ese que apellidan ODCA; el abanderado de esta facción política es el señor Roberto Enríquez, quien no tiene ni liderazgo interno, ni carisma, ni mucho menos un plan para Venezuela, más allá de frases rimbombantes que en su persona suenan huecas por completo.

De Roberto Enríquez no podemos decir más de lo ya redactado, pues él no da para más, y seguir escribiéndole sería exponer aún más su lista interminable de debilidades.

Después tenemos a César Pérez Vivas, un copeyano a carta cabal, exgobernador del estado Táchira, exdiputado y ex secretario general nacional de Copei.

Pérez Vivas es un hombre con ideas claras y principios sólidos, quien ha empezado a hablarle claro al país y adecentado una propuesta diáfana centrada en su concepción del futuro, el orden y la libertad para los venezolanos.

No podemos dejar de mencionar en esta lista a Eduardo Fernández, quien a pesar de abandonar Copei y formar su propia organización partidista, Unión Y Progreso, es un personaje de una alta dignidad y de respeto no solo dentro del mundo demócrata cristiano sino por toda la nación.

Eduardo Fernández es un avezado político, inteligente y preparado, además es un referente de rectitud y un ejemplo para muchos venezolanos de ayer y de hoy.

A pesar que no es copeyano ni creo que esté formado en la democracia cristiana, aunque si está asesorado por muchos ex dirigentes nacionales de Copei, se encuentra Benjamín Rausseo, mejor conocido como “Er Conde del Guácharo”.

Rausseo tiene entre su staff de asesores a Hilarión Cardozo y a Agustín Berríos, dos reconocidos demócratas cristianos que pueden orientarlo en su campaña dentro de las elecciones primarias de una parte de la oposición pautadas para el 22 de octubre.

Como ven, Copei, ni los copeyanos, están muertos, están más vivos que nunca.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

lunes, 17 de abril de 2023

María Corina y Benjamín / Por José Dionisio Solórzano




El status quo político de la oposición– o de esa parte de la oposición aglutinada en la Plataforma Unitaria – viene desarrollando una campaña inclemente en contra de María Corina Machado y de Benjamín Rausseo, y creo conveniente, en las siguientes líneas, fungir en el papel de abogado del diablo.

Y vamos a iniciar este análisis con la dama de hierro, con María Corina Machado.

¿Por qué atacan a la líder liberal venezolana? Lo primero que me vienen a la mente es por el carácter incorruptible de la candidata de Vente Venezuela.

María Corina Machado está ubicada en los primeros puestos de preferencia entre los venezolanos, de cara a las primarias opositoras, por el hecho de ser una de las pocas personas de la política nacional que se encuentran inmaculada.

Ella no puede ser acusada de cohabitación con Nicolás Maduro, ni mucho menos de alacrán, tampoco de ser cómplice del desastre del “gobierno de transición”, es por ello que muchísimos venezolanos la ven con aprecio e, incluso, admiración.

Además, todos la atacan porque está encabezando las encuestas. Todos la quieren derribar, porque si ella se convierte en la candidata y, además, en la líder conductora de la oposición, se le acabaría el pan de piquito a todos los que llevan años controlando a la oposición venezolana, llámense Henry Ramos Allup, Julio Borges y Leopoldo López.

Ahora, le sigue en este análisis el abogado y comediante Benjamín Rausseo, mejor conocido como “Er Conde del Guácharo”, quien ha sido objeto de una inmensurable campaña de desprestigio en las últimas semanas.

El “Establishment” – mejor conocido como el G4 – empezó una serie de ataques contra el aspirante independiente, acusándole de ser “colaborador de Maduro”, de “enchufado” y otros señalamiento que buscan socavar el piso político de Rausseo.

Y ¿por qué atacan al empresario-comediante? Tal vez porque ven en él a un Volodímir Zelenski criollo, es decir, un comediante que deja a la casta política atrás y llega a la Presidencia de la República.

Otra de las posibles razones es por la independencia de Benjamín Rausseo, característica que le incomoda enormemente a quienes les agrada tener políticos con “cadáveres en el closet”, como dice el viejo refrán.

Benjamín Rausseo es independiente en lo ideológico, en lo político y, lo que más le preocupa a los tradicionales dueños de la política opositora, es que “Er Conde del Guácharo” también es independiente económicamente, es decir, no le pedirá nada a nadie.

María Corina Machado y Benjamín Rausseo son como dos espadas que están listas para cortar el “Nudo gordiano” de la política tradicional de la oposición, y acabar con la hegemonía del G3 o del G4 – como se le quieran llamar –.

Lo cierto es que María Corina Machado encabeza todos los estudios de opinión, y Benjamín Rausseo está entre los primeros tres contendores para las primarias, y por esta razón todos los viejos actores andan desesperados para derribar a ambas candidaturas.

¿Podrán hacerlo?

Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso.

martes, 11 de abril de 2023

Inhabilitado

José Dionisio Solórzano



El candidato de Primero Justicia, el señor Henrique Capriles, no debió presentarse como una opción presidencial dentro de su partido pues sobre él reposa una inhabilitación impuesta por la Contraloría General de la República que lo imposibilita para postularse a la Presidencia de la República.

Capriles debió mostrar mayor grandeza política y colocarse a un lado y dejar que Guanipa u Ocariz tomasen el testigo de su organización y los representaran en las primarias pautadas para el 22 de Octubre.

Sin embargo, el exgobernador de Miranda optó por el camino contrario. Ahora, su candidatura encarna un falsa esperanza, pues de ser elegido candidato de la Plataforma Unitaria no podrá inscribir su candidatura ante el CNE dejando a esa parte de la oposición en medio de una disyuntiva.

¿Qué hacer en ese posible escenario? A la Plataforma solo le quedarían dos caminos si Capriles es elegido candidato y no le acepten la inscripción para las presidenciales, y esas opciones son las siguientes:

1. “Botan tierrita y no juegan más”, es decir, vuelven a cometer el error de llamar a la abstención con la falsa tesis de causar una supuesta ilegitimidad del proceso. El error cometido para las legislativas del 2005 y de las presidenciales del 2018.
2. Siguen adelante y en vez de presentar oficialmente la candidatura de Capriles, deciden presentar a quien resulte de segundo, en ese hipotético escenario.

Sencillamente, todo este probable episodio se hubiese evitado si Capriles se hubiera quedado tranquilo y apoya a otro candidato dentro de su propio partido.

Ahora, la pregunta ¿Por qué Capriles se lanzó sabiendo que está inhabilitado? La respuesta rápida es por ambición, aunque hay otros factores que, presumo, debieron pesar en la toma de decisión.

En una contienda electoral donde todas las encuestas ubican a María Corina Machado como la principal opción dentro de la Plataforma Unitaria, y colocan con buenos números a Benjamín Rausseo (Er Conde del Guácharo), a Capriles no le quedó otra alternativa que ser él el candidato de Primero Justicia, pues es quien pudiera representar alguna opción frente a María Corina y Benjamín.

Ahora bien, Capriles debe hablarle con la verdad a sus seguidores; no puede ocultarle el hecho de su inhabilitación y mucho menos justificarse con argumentos vacíos o eufemismos, pues le haría un flaco favor a ese sector de la oposición.

El aspirante por Primero Justicia – quien ya fue candidato presidencial en dos ocasiones – tuvo su oportunidad de guiar a la oposición y no pudo lograr el objetivo, igual con el caso de Juan Guaidó, quien también guió a la oposición y no llegó a nada concreto.

Y, sobre Capriles, debemos recordar – y más ahora que está en boga el tema de la corrupción – que él fue salpicado por el escandaloso caso de Odebrecht, ya que su nombre fue mencionado como posible beneficiario de presuntos sobornos.

Mi consejo a quienes vayan a participar, en calidad de electores, en las primarias es que piensen bien como vayan a votar, pues elegir a Capriles es como echar el voto en saco roto.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

martes, 4 de abril de 2023

Sistema mixto

José Dionisio Solórzano




Hace unos días me llegó el plan de gobierno del candidato de Copei a la Presidencia de la República denominado “Agenda Venezuela Cambia”, en dicho texto Juan Carlos Alvarado – quien es el abanderado democristiano – esboza varios temas de interés, sin embargo me agradó uno que aborda el tema de la inversión mixta en materia de servicio públicos.

El abanderado de la democracia cristiana propone en su “Agenda Venezuela Cambia” establecer un sistema mixto, que una a empresas privadas y al Estado nacional, en el manejo de servicios básicos como: Agua, Electricidad, Telefonía y Gas doméstico.

Juan Carlos Alvarado plantea la recuperación de los servicios públicos incorporando al sector privado en una relación 51% a 49% manteniendo el Estado el control de las empresas.

De acuerdo con la idea del líder copeyano, esta iniciativa buscaría oxigenar a las empresas prestadoras del servicio público, optimizar los procesos, sincerar la realidad operativa de los entes y mejorar la prestación del servicio para millones de venezolanos.

Se puede leer en la “Agenda Venezuela Cambia” que Juan Carlos Alvarado propone, por ejemplo en el tema del gas doméstico, que el sector privado se encargue de la distribución y comercialización del gas y Petróleos de Venezuela (PDVSA) del suministro del mismo al sector privado.

Bajo este esquema, los demócratas cristinos buscarían solucionar conjuntamente con la inversión privada los graves problemas de suministro de agua y gas en infinidades de puntos en todo el país, así como mejorar el servicio eléctrico y de telefonía.

En lo particular (así pienso) el Estado debería deshacerse de Movilnet y esta empresa debería ser 100% privatizada, para que un consorcio o grupo experto en telefonía y redes de comunicación se encargue de reavivarla y volverla competitiva y eficiente. No obstante, la propuesta de Juan Carlos Alvarado de incorporarla en su visión de una economía mixta es extraordinaria.

Además, el aspirante de la fuerza copeyana esboza en su planteamiento de acción el ampliar el financiamiento bancario a favor de empresas y emprendedores, fortalecer el turismo, la agroindustria, las industrias farmacéutica, petrolera, Petroquímica y manufacturera.

Juan Carlos Alvarado asegura que acrecentará, a través de sus políticas, las exportaciones de bienes y servicios con alto valor tecnológico; buscará facilitar y simplificar los trámites administrativos para formalizar los emprendimientos y, algo esencial, se centrará en el área de la producción de alimentos en Venezuela.

El aspirante de Copei dio a conocer que pretende, al llegar al Palacio de Miraflores, elevar los niveles de producción de Hidrocarburos y sus derivados; modernizar a PDVSA adaptándola a las necesidades tecnológicas, operativas, ambientales y de talento humano que demanda la realidad actual.

Y así, dentro del plan de gobierno, Juan Carlos Alvarado detalla su visión en materia turística, agrícola, pecuaria, productiva, y aspectos muy sensibles como el área de salud, las cuales abordaremos en otro artículo.

El abanderado copeyano le está mostrando al país unas líneas de acción que son claras, acordes con las necesidades de la gente y muy ajustadas a las prioridades del momento. De esto no hay duda.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

martes, 28 de marzo de 2023

Petróleo

José Dionisio Solórzano


La locura del petróleo no es nada nueva; lastimosamente la bonanza del llamado “oro negro” trae consigo el despertar de la codicia, y el resurgir de las más oscuras apetencias de propios y extraños.

Cuando brotó ese crudo del subsuelo venezolano, la historia de este país cambió. El germen de la corrupción – que yacía en el alma del venezolano desde la Colonia– tomó aún más cuerpo y se expandió con una vertiginosa rapidez que infectó todas las ramificaciones del Estado.

Sólo el general Juan Vicente Gómez tuvo la inteligencia de usar el dinero para el bien de la nación, pues con ese primer boom petrolero su administración pagó la deuda externa nacional y emprendió un proceso de modernización del país (vías públicas, servicios básicos, constitución de las Fuerzas Armadas, y más).

Venezuela se enriqueció de la noche a la mañana, pasamos de ser un país agrícola, pobre y luchadora, a posicionarnos como una de las Petro-Naciones que irrumpían en la escena mundial con una billetera enorme.

Sin embargo, el precio del petróleo siempre tuvo alto-bajos, lo cual era un indicativo que era una riqueza fugaz, caprichosa y sujeta a muchos cambios, de acuerdo a la movilidad del mercado internacional.

El segundo boom llegó cuando el señor Carlos Andrés Pérez ocupaba, en su primera ocasión, la Quinta de Misia Jacinta. Fue tal la cantidad de dinero que no sabían qué hacer con él, y la decisión de la gestión de entonces fue optar por lo más sencillo: ¡Despilfarrar todo!

Carlos Andrés Pérez dijo que había que “administrar la riqueza con criterio de escasez”, no obstante terminó administrando la riqueza con escasez de criterio; pues la cosa fue terrible, y la corrupción se terminó de institucionalizar.

Pasaron los años y llegó el gobierno de Hugo Chávez Frías, quien eliminó el “Estado dentro del Estado”, en lo cual se había convertido la industria petrolera, pues no podemos olvidar que los jefes de PDVSA se creían superiores a la Presidencia de la República; era la enfermedad del ego en su máxima expresión.

Con Chávez llegó un tercero y gran boom petrolero, superior a todos los anteriores. Esa enorme cantidad de recurso en manos de algunos actores poseídos por la inmoralidad era la viva descripción de aquel adagio popular de “zamuro cuidando carne”.

Fue así que sucedió los escandalosos hechos de entramados de corrupción que hemos presenciado en los últimos años, por ejemplo el caso de Rafael Ramírez y ahora el de los allegados a Tareck El Aissami.

La corrupción en PDVSA no es nueva, sin embargo jamás había llegado a los niveles actuales. ¡Entonces! ¿Qué hacer con la empresa estatal? Es justo aquí donde el planteamiento de María Corina Machado toma fuerza, es decir, la privatización de la misma.

Si una empresa del Estado no está dando frutos o su permanencia en manos estatales es semillero de problemas como los que ocurre en PDVSA, es menester hacer algo. Por ejemplo, hacer como lo que está haciendo el presidente Nicolás Maduro con el tema de Monómeros, luego que Juan Guaidó la quebrara, es decir, negociarla y listo.

martes, 21 de marzo de 2023

Cae un alfil

Por José Dionisio Solórzano



Siempre se ha comparado el majestuoso juego del ajedrez con la estrategia política, lo cual tiene mucho sentido. Pues, el quehacer de la puja pública requiere de mucho sentido estratégico – al igual que el juego – y quien carece de éste tiene la derrota asegurada en ambos casos.

El Gobierno venezolano nos tiene acostumbrados a mostrarnos su piezas de poder como en un tablero de ajedrez y moverlas con cuidado y milimétrica disposición táctica, siempre con una perspectiva estratégica impecable, virtud que no podemos negársela.

Ahora bien, el tablero dispuesto hasta hace un par de días por parte del Gobierno Nacional estaba representado de la siguiente manera: El Rey – Nicolás Maduro –, la Reina – Cilia Flores (y no por ser la primera dama, sino por su capacidad de acción política) –, Alfil 1 – Diosdado Cabello (con el control del partido) –, Alfil 2 – Tareck El Aissami (dueño y señor del tema hidrocarburos).

Y sigue así, Caballo 1 – Vladimir Padrino López (jefe militar) –, Caballo 2 – Delcy Rodríguez (vicepresidente) –, Torre 1 – Jorge Rodríguez (como presidente de la Asamblea Nacional) –, y Torre 2 – Rafael Lacava  (Gobernador del estado Carabobo).

Sin embargo, en una jugada inesperada sacrifican a un alfil, a Tareck El Aissami, y todo lo que éste representa dentro y fuera del partido de gobierno y dentro de la relación de fuerzas en el alto gobierno. 

Con semejante movimiento, Nicolás Maduro refuerza su posición de jefe indiscutible del gobierno y envía un claro mensaje “nadie puede tener más poder que yo”.

Esta no es la primera vez que un potentado de los hidrocarburos cae, en el pasado toda la nación vio el ascenso y luego caída de Rafael Ramírez al frente de todo el asunto petrolero venezolano, a tal punto de mantenerse asilado en Italia.

Tampoco olvidemos que la tendencia que PDVSA fuera un poder, dentro del mismo poder, es una práctica ancestral, pues en los días de la cuarta república esto ocurría mucho.

Los presidentes de PDVSA se creían superiores al Presidente de la República, e incluso era descorteses con la Primera Magistratura nacional, ellos se creían intocables; este sentido de autosuficiencia, que aunque disminuyó, aún sigue vivo cual germen dentro de la estructura de la empresa.

No obstante, la caída del alfil petrolero deja un espacio abierto que pudiera ser llenado por cualquiera de las otras de las fuerzas políticas que pululan entorno a Nicolás Maduro o pudiera ser la oportunidad para que emerjan un nueva tendencia dentro del Psuv.

Sin embargo, aún estamos en medio de la crisis y el desplome de Tareck El Aissami no viene solo, con él de viene abajo toda una estructura política que rondaba bajo su sombra y que ahora está bajo la mira del fiscal  general Tarek Williams Saab, quien ha demostrado eficiencia en estos procesos.

Y no hay que olvidarse nunca, que el presidente Nicolás Maduro en más de una oportunidad ha expresado públicamente que Tarek Williams Saab cuenta con todo su apoyo político, lo cual hace del jefe del Ministerio Público un factor cada vez más importante en las relaciones de fuerzas en la política gubernamental.

Ahora, las preguntas son ¿cómo terminará todo el asunto? ¿el ex ministro petrolero caerá totalmente o le lanzarán, en su momento, un salvavidas? ¿Quién más será salpicado por el llamado entramado de corrupción en PDVSA? Y, otra cuestión vital ¿cuál será la próxima pieza a sacrificar en el tablero de ajedrez del gobierno?

Esto aún no ha terminado, compren cotufas.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!

lunes, 20 de marzo de 2023

¡Encuestas!

Por José Dionisio Solórzano



Las encuestas van y vienen; las redes sociales y los grupos de Whatsaap parecen una feria donde cada quien está ofertando un estudio de opinión diferente. Hay encuestas para cada gusto y para cada color.

En la mayoría de los estudios de opinión aparece María Corina Machado como la favorita de los electores opositores, en la segunda plaza existe alternancia entre las candidaturas de Henrique Capriles, Manuel Rosales y de Benjamín Rausseo (Er Conde del Guácharo).

Las más temerarias ponen a cualquiera adelante (Capriles, Rosales e, incluso, a Juan Guaidó) y de segundo lugar, a escaso margen, a la líder de Vente Venezuela. Sin embargo, son pocas las que han tenido la temeridad de hacer esto.

En la inmensa mayoría de los análisis de campo de empresas encuestadoras serias, los resultados indican que la pelea es entre Machado, Rosales, Capriles y Rausseo, todos los demás estarían desplazados en la opinión de los venezolanos.

Por ejemplo, el candidato de la AD-Henry, el señor Carlos Prosperi, sale en el subsuelo, igual ocurre con Andrés Velázquez; los esfuerzos de César Pérez Vivas no han dado frutos, e igual ocurre con la titánica labor que adelanta Delsa Solórzano, quien sigue sin calzar los puntos necesarios para ser competitiva.

Otras de las características de las encuestas es que prácticamente el 99% de ellas excluyen a los candidatos “alacranes”, es decir, a los postulados por las organizaciones del otro bloque opositor (Primero Venezuela, AD-Bernabé, Lápiz, Cambiemos, la Voluntad Popular sin Leopoldo y sin Guaidó, Copei y otras agrupaciones).

En muy pocas aparecen medidos los nombres de José Brito, Antonio Ecarri, Bernabé Gutiérrez, ni siquiera la figura de Eduardo Fernández (líder de Unión Y Progreso) luce en esos estudios. Todos ellos parecieran borrados de los análisis numéricos de las preferencias de los venezolanos.

Más de un encuestador saldrá en su defensa diciendo que están realizando las mediciones enfocados en la consulta primaria convocada por la Plataforma Unitaria para el próximo 22 de octubre, no obstante esta excusa no justifica la invisibilidad de un grupo importante de dirigentes de la oposición.

Cada vez menos personas confían en las encuestas que se divulgan como “pan caliente” por la mensajería instantánea y por las diferentes plataformas digitales. Cada vez hay más escepticismo, pues se repite la misma constante “quien paga la encuesta se pone como ganador”, y esto ya asquea a las personas de este país.

De algo podemos estar seguros: Es una realidad que en los estudios de opinión María Corina Machado va ganando, lo que no sabemos es quién va de segundo, ¿Capriles, Rosales, Rausseo o quién? Y, tampoco entendemos porque no miden a los dirigentes de la otra oposición ¿cuál será el misterio?

Mientras redacto estas líneas de seguro los cuadros estadísticos, las barras y las tortas con cifras siguen circulando por todas partes, mientras “eruditos y preclaros” analistas hacen sesudos análisis de los números que observan. Sin embargo, aún falta mucho por escribirse y por verse antes de las elecciones presidenciales.

Y nunca olvidemos que por muy serias y responsables que sean las encuestas, éstas sólo reflejan un momento en particular en la dinámica social y política de un país, estado o ciudad.

La fotografía puede cambiar en cualquier momento, y cada acierto o desacierto se verá reflejado en el apoyo o rechazo de la sociedad hacia tal o cual candidato.

La cosa aún no está definida, la historia se sigue escribiendo.

¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!