martes, 25 de julio de 2017

Palabras de Luis

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  En este artículo recordaré y citaré un escrito del expresidente de la república, Luis Herrera Campins, titulado “Frente a 1958-Material de discusión política-electoral venezolana”, el cual redactó en su exilio en Munich.

Luis Herrera en este análisis plantea tres escenarios para el régimen del General Marcos Pérez Jiménez: La Reforma Constitucional,  Dar un nuevo golpe de Estado y Elecciones Generales.

Según la visión clara del que será presidente de Venezuela, bajo la opción de la “Reforma Constitucional”, vía intermedia entre el Golpe de Estado y las Elecciones Generales, la dictadura tendría el mejor camino para mantenerse en el poder.

En esos días el contubernio de las Fuerzas Armadas Nacionales, de ese tiempo, con factores de la ponderada “oligarquía caraqueña”, y “ciertos hombres de la oposición”, la convertía a los ojos del dictador en una salida expedita al problema del fin del período.

El político asevera que la reforma constitucional no “puede sorprendernos” porque la dictadura buscaría así “curarse por anticipado de sustos electorales ingratos” como el vivido en noviembre de 1952.

Para el dirigente opositor las acciones que podía tener el régimen serían: a) Extender el período presidencial a siete años en vez de los  cinco estipulados por la carta magna, b) Elección indirecta del Presidente de la República por las Cámaras Legislativas.

Herrera desestima la “periclitada  opción de la elección indirecta del presidente”.

Sobre la acción armada planteada por Luis Herrera Campins, escribía en aquel 1957 que “las FAN tienen ante la historia nacional y ante la consciencia del pueblo la responsabilidad de este ya largo proceso dictatorial,  alejado de la justicia, desconocedor de la verdad y negador de los derechos y atributos del hombre. La responsabilidad de las Fuerzas Armadas Nacionales no es responsabilidad global de acción, es responsabilidad pasiva, de tolerancia”.

Herrera agregaba que “los escasos brotes de descontento castrense surgidos afirman la existencia de núcleos opositores a la orientación de la dictadura, pero mal alcanzan a borrar la responsabilidad colectiva. La responsabilidad de apoyar una opresión sólo se borra apoyando la reconquista de la libertad”.

Describe la carencia de equilibrio en la FAN, indicando que el poder radicaba en el Ejército a cuyo nombre decía gobernar Marcos Pérez Jiménez.

De las Elecciones Generales, la tercera y última posibilidad reflexionada por el régimen, Luis Herrera Campins analizaba posibles escenarios: a) La dictadura gana sin usar fraude, b) la oposición triunfa y es reconocida, c) la dictadura obtiene un triunfo mediante el fraude y la coacción y d) vence la oposición, pero la dictadura repite el 2 de diciembre de 1952 y arrebata la victoria.

Para él, la mejor opción para el país eran las elecciones. ¿Qué más puede salir de la mente de un demócrata de verdad?


Lo demás es historia conocida; y por favor, si encuentra alguna similitud con lo que está ocurriendo hoy en Venezuela es pura y llana coincidencia. 

martes, 18 de julio de 2017

Gracias, FIA

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  En medio de tanta convulsión política, tengo que hacer un alto y dedicar las siguientes líneas a la titánica, moral y profesional labor que están llevando adelante los abogados que conforman la Federación Interamericana de Abogados (FIA).

Sí, a través de FIA-Anzoátegui un grupo de expertos juristas han asesorado sin pantallerismo, sin egocentrismo y con un desbordado sentido de la responsabilidad a más de un joven manifestante aprehendido por los cuerpos de seguridad.

Mientras algunos buscan los micrófonos de los medios o datos para redactar 140 caracteres de vedetismo exacerbado, en la FIA se trabaja incansablemente en favor de las leyes y en beneficio de los jóvenes víctimas de violaciones de los Derechos Humanos.

El caso de Gianni Scovino, a pesar de ser uno de los más recientes, posee una enorme significación. Este ciudadano de 33 años fue presuntamente torturado por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana.

Se le acusaba de ser un “guarimbero” y por lo tanto fue procesado por Tribunales Militares; no obstante las acusaciones y las diversas acciones para mantenerlo privado en libertad, la ética y precisa defensa de Boris Figuera y de Alejandra Olivares no solo permitió la libertad plena del joven sino que se iniciara un proceso sobre las torturas que Scovino padeció.

La Federación Interamericana de Abogado la integran profesionales como Mónica Loffredo, Zezarina Guevara y tantos más, que por razones obvias no podré mencionarlos a todos. Su tarea ha sido cumplida cabalmente y evidencia que la solidaridad y la entereza deontológica sobrevive entre la maraña social y política que sufrimos los venezolanos.

Es menester y obligación moral agradecerle al equipo de FIA su trabajo, su ardor y ejecución efectiva en esta hora; se sabe que no se combate con un enemigo fácil y menos bajo reglas de juego claras, por eso su labor es encomiable y resaltante.

Desde esta pequeña tribuna agradezco su intensa acción jurídica y solidaria, y sé que me hago eco de todas las palabras y bendiciones que diariamente reciben de parte de todos los familiares que ven en libertad a sus hijos.

Los guerreros de la calle, los libertadores de esta era tienen en los abogados de la FIA defensores excelentes, colaboradores legales que están día a día, en la mañana y en la noche, prestan su desinteresado apoyo a esta causa que es de todos y para todos.

Ruego a Dios para que cada vez más salgan de la tierra personas que sean solícitos a este proyecto nacional, que no es otro que la liberación plena y absoluta de nuestra tierra, rehén de una cruel tiranía.

Espero que muchos tomen este ejemplo a seguir. Pido a Dios y a la Virgen que ilumine el entender de aquellos abogados de polvorete, para que en vez de perfumarse cada vez que ven un micrófono con cámara, se transformen en colaboradores reales, que estén centrados en la realidad que vivimos en el país.

Recomiendo seguir en Twitter la cuenta de la Federación: @AnzoateguiFIA.

Si tienen algún tipo de denuncia sobre violaciones de los Derechos Humanos no duden en contactarlos, ellos son abogados demócratas y 100% comprometidos con la lucha cívica  y la resistencia democrática.


martes, 11 de julio de 2017

De la “Antipolítica”

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Rondaba las décadas de los 80 y 90, la moda en Venezuela era ser crítico de la política y de todo gobierno de turno.

Los tiempos del “orgullo democrático” ya habían pasado después de los lustros de los gobiernos de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera (I), ahora la tendencia era ser antipolítico.

Toda la culpa de los males del país era de Acción Democrática y Copei; la mejor opción ante una consulta electoral era la abstención. Y las páginas de los periódicos, las pantallas de televisión y los micrófonos de la radio se colmaban de comentarios negativos hacia el sistema democrático.

Si eras adeco o copeyano, entonces eras sinónimo de “malo”, “corrupto” o “ruin”.

A tal nivel llegó la antipolítica, que en espacios recreativos y de distracción el tema político ganó espacio, pero siempre orientado a acrecentar la antipatía por el statu quo.

Radio Caracas Televisión, tan llorado y recordado medio de comunicación, fue en aquellos días una estación de combustible que diariamente llenaba los tanques de la “frustración social” y del divorcio entre sociedad y el sistema de partidos democráticos.

Por ejemplo, durante dos años la telenovela “Por estas calles” se centraba en mostrar un país en crisis que era únicamente responsabilidad de los políticos.

Esa ola de antipolítica permitió que un aborrecible acto de fuerza como el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 hubiese sido percibido por la nación como “un evento bueno”.

Un militar que traicionaba su juramento y se alzaba en armas contra la Constitución fue elevado al rango de héroe nacional. La sociedad, imbuida por la antipolítica y la enemistad, razonable o no, hacia las organizaciones democráticas, aplaudía sin cesar a los golpistas.

Los defensores del antisistema fueron ganando terreno con el paso del tiempo, la retórica revanchista y reivindicativa fue sumando adeptos en una república que marcha rumbo a su automutilación legal.

Con los vítores de la sociedad, Hugo Chávez llegó al poder en 1999; y a pesar de la oscuridad que empezó a posarse sobre el país, y los esfuerzos titánicos que los partidos hicieron en aquellos días para defender lo poco que quedaba de libertad y democracia, la antipolítica seguía solícita galopando por las llanuras del sentimiento social venezolano.

Llegaron los días del 2002, el paro petrolero, marchas, pronunciamientos militares y la salida de Chávez del poder. ¿Y error, cuál fue? La ausencia de políticos que le dieran estabilidad al gobierno que subsiguió a aquellos sucesos.

La carencia de políticos dio con el traste a aquella ocasión. Pedro Carmona Estanga, un empresario devenido en agente político, se sentó tan poco tiempo en Miraflores que ahora lo recordamos como “Pedro, el breve”.

Nuevamente ha pasado el tiempo, de nuevo estamos frente a la bifurcación de la historia, ¿tomaremos el mismo camino de la antipolítica?

La historia nos ha enseñado que el “odio” sin sentido a los políticos ha lanzado al país a un mundo de zozobra y decadencia. Es hora de reflexionar.


La libertad está cerca, unámonos todos, políticos y sociedad, en la consecución de esa meta nacional.

martes, 4 de julio de 2017

¿Por qué un plebiscito?

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Se llamó a celebrar un Plebiscito. Las fuerzas que convergen en la Mesa de la Unidad Democrática, en el mismo sentido hacia donde marcha la estrategia de desconocimiento integral y absoluto del régimen, dirigió sus acciones para la materialización de una consulta popular.

¿Y? ¿Para qué sirve este plebiscito?  Primero, la acción pone al descubierto el carácter democrático y popular de la lucha de resistencia que se está librando en todos los rincones del país en contra de la Asamblea Nacional Constituyente y de Nicolás Maduro.

Además, es una demostración de fuerza popular sin parangón en la historia de la nación. Si en medio del proceso de validación de los partidos miles de venezolanos acudieron a apoyar a las organizaciones de la Unidad, ahora seremos millones los que participaremos en esta actividad que expresa nuestra rebeldía democrática.

Con el plebiscito, dejamos desnudos a un Consejo Nacional Electoral (CNE) que se robó el Referendo Revocatorio e hizo lo mismo con las elecciones regionales; con esta acción desenmascararemos a un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que por miedo al pueblo y obedeciendo las órdenes del tirano, nos arrebató la posibilidad de decidir sobre la realización o no de la Constituyente.

Los venezolanos podremos expresarnos en un acto de resistencia popular y desobediencia constitucional, avocados al 333 y 350 de la Constitución nacional, y luchar con los instrumentos cívicos en contra de aquellas instituciones que hoy allanan el terreno para vulnerar los derechos del pueblo y ultrajar la actual carta magna.

El plebiscito será la oportunidad de oro para evidenciar que somos millones los que no nos calamos más a Nicolás Maduro en la presidencia de la república, para exteriorizar ese sentimiento que se respira en todos los rincones del país y que late en los corazones de un sinfín de hombres y mujeres que quiere vivir en un país mejor.

Así como Maduro pretende deshacerse de la Constitución de 1999 para crear un basamento legal que esté acorde con sus ansias de poder absoluto, que responda, cual traje a la medida, a su visión totalitaria del poder, de esa misma forma los demócratas tenemos que dar un paso al frente y defender nuestros derechos.

El plebiscito tiene que ir, sobre cualquier amenaza o atropello. El plebiscito junto con el Paro Nacional, las acciones de calle, y demás tácticas políticas y ciudadanas, deben enrumbarse con precisión y responsabilidad, tienen que ser base esencial de la lucha, porque todas ayudarán a finalizar esta pesadilla que llaman revolución.

En mi franca y honesta opinión todos los venezolanos tenemos que sumarnos a cada iniciativa que surja de la Mesa de la Unidad Democrática, porque tenemos que jugarnos a Rosalinda para rescatar la democracia y salvar nuestro propio futuro como nación.

Venezuela nos necesita, a cada uno de nosotros; los venezolanos no podemos darle la espalda al país.

Participemos en el plebiscito, unámonos todos en esta gesta por el porvenir, en esta heroica acción por Venezuela, por la libertad, por lo más sagrado de cada uno de nosotros: Nuestras familias.  


Sé que el pueblo quiere salir de esta desgracia, sé que Dios está de nuestra parte.  

martes, 27 de junio de 2017

¡Soy periodista!

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Una cortina de humo producida por las bombas lacrimógenas lanzadas por los esbirros del régimen venezolano, y entre las brumas picosas de aquel artículo para la represión, surge valiente un camarógrafo y a su lado un periodista armado con su micrófono y credencial.

Gritos y lamentos, sirenas de ambulancias llorando a la nada y en medio de la vorágine un profesional de la comunicación de pie, como si fuera inmune a las balas y perdigones, se detiene a mirar y escribir en una libreta humedecida por el sudor y las lágrimas nacida por el efecto de los gases.

Y aquel periodista que recibe de Conatel el anuncio o dictamen del Gobierno para suprimir tal o cual palabra, tal o cual imagen, o reseñar aquel episodio, y ese mismo comunicador se las ingenia para decir aquello que el Gobierno quiere silenciar u ocultar.

Ese mismo periodista es aquel que hace preguntas incómodas, aquel que es ofendido cuando dice lo que otros no quieren decir. Ese mismo que es amenazado, perseguido y hasta torturado.

Estos son los periodistas que celebraron en la calle este 27 de junio. Estos fueron los mismos que vociferaron por la defensa de la libertad de expresión.

El mismo Simón Bolívar, el Libertador, dijo que “la imprenta es la artillera del pensamiento”, a través de la prensa libre la esencia misma de la libertad encuentra cauce como un río rumbo al mar abierto; es mediante un periodismo sin censura o cortapisas que la democracia es tal y puede ser ejercida en la plenitud de su dimensión filosófica.

Porque si la democracia es “el Gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo” como lo afirmase Abraham Lincoln, entonces la única forma de que éste tenga participación permanente es a través de los medios de comunicación y ahora más que nunca cuando estamos frente a la era digital y el acceso a una información más diáfana, abierta y directa.

Y justamente, cuando el país marcha a pasos agigantados al oscurantismo de la verdad, al cierre de los canales de difusión, cuando el periodismo deja de ser libre para transformarse en una profesión de esclavos y cómplices, entonces vemos las puertas mismas del infierno de la dictadura.

Por este motivo es vital que los periodistas sigamos en la lucha, desde cualquiera de nuestras trincheras. Ya sea en el diario cubrir de noticias, en programas de televisión o radio, o mediante una columna de análisis de opinión.

Cuando nos encontramos frente a las fauces de la tiranía, el periodismo deja de ser una profesión para transformarse en un peregrinaje, en un apostolado por la verdad.

El periodista venezolano se ha transfigurado en un mártir y en un guerrero, es un luchador y una víctima. El periodista en este país es un héroe y un defensor de los restos de la moral nacional.

Mientras exista un solo periodista que empuñe un lápiz, tecleé en una computadora, o tome un micrófono, para escribir o decir lo que ocurre en esta Venezuela compungida, solo así tendremos la esperanza de que la verdad triunfará.

¡Que orgullo siento al decir que soy periodista!


martes, 20 de junio de 2017

2002 - 2007 - 2014

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  Eran aquellos días del 2002, la lucha contra Hugo Chávez Frías estaba empezando a tomar cuerpo, la organización de una disidencia democrática se estructurada en muchos sectores de la vida pública venezolana.

Sí, no éramos muchos a decir verdad. Éramos un puñado de jóvenes, estudiantes de las diversas universidades, que tomamos la decisión de salir a protestar. Así iniciaba un nuevo período.

Por un lado los partidos políticos se reagrupaban después de la rebatiña roja de 1999 y del 2000. Y los sectores empresariales y sindicales cerraban filas en torno a una salida democrática a la crisis que se vivía ya en aquellos tiempos.

Como jóvenes nos sumamos al paro cívico, participábamos en las marchas y concentraciones. La juventud de esos días desesperamos a más de un policía y militar que se ponían las manos en la cabeza ante la estrategia de protestas fragmentadas y rápidas que se disolvían al llegar los cuerpos de represión para arrancar en otro punto distante.

Nuestra generación tuvo el sabor dulce de la ausencia, aunque sea breve, de un Chávez que momentáneamente fue derrotado. E igualmente la amargura de su retorno a raíz de los errores de los “no-políticos” que tozudamente rechazaron la orientación de los dirigentes de los partidos de la oposición.

Esa fue mi generación. Días que pasaron entre protestas, marchas, paros, alegrías y tristezas. Días de libros y de humo de cauchos, episodios que regresan a mi mente cargados de las banderas tricolor, las consignas, los firmazos y reafirmazos para convocar el Referendo Revocatorio.

Aquellos días del “Catiazo” y el “Petarazo”, de la lucha por la sobrevivencia constante planteada  en la calle por Acción Democrática y Copei. Fueron días duros aquellos que nos tocó vivir quienes somos de la generación del 2002.  Nadie puede olvidar lo que vivimos, y nadie puede negarlo. 

Luego, recuerdo, ya en el ejercicio del periodismo, el surgimiento de la generación del 2007.

Frente a la amenaza cierta, y después cumplida, del cierre de RCTV, una nueva ola de muchachos salieron a las calles a luchar por la libertad de expresión y el cambio en Venezuela.

Con gritos y consignas, con fuerza y dedicación, la juventud de esos días se aferró a su objetivo y de esa faena salieron dirigentes que hoy están ocupando diversos puestos de importancia política y electoral.
Con el lema “RCTV estamos contigo” y “Un amigo es para siempre”, las calles se volvieron a llenar de entusiasmo y esperanza.

Al final lloramos con el cierre del canal emblema de la historia de la comunicación del país, mas aquel esfuerzo permitió que en el 2008 se ganará la elección para la Reforma Constitucional, siendo este el primer revés comicial de Chávez.

Pasaron los años y llegó el 2014. “La Salida”, la propuesta  de Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, inspiró a otros chamos a emerger a las calles con ansias de libertad.

De nuevo con ahínco y con firmeza los venezolanos, y sobre todos los más jóvenes, demostraron con mucho valor de lo que están hechos.

Y ahora en el 2017 vemos con asombro y admiración que otra oleada de juventud se toma las calles a seguir el ejemplo que sus antecesores dieron.


martes, 13 de junio de 2017

Maquiavelo con faldas

Cogito ergo sum (Puerto La Cruz)-.  En la historia de la humanidad encontramos a políticos que sobresalen por su astucia, su capacidad de maniobra y por sus finas estrategias que los convirtieron en amos de un suceso puntual, período y hasta era.

Obviamente, quien le dio nombre a la socarronería política fue Nicolás Maquiavelo.

El ilustre florentino creó las bases de la diferencia entre estrategia y táctica dentro del quehacer político. Fue un maestro de las intrigas palaciegas y un señor en el manejo del realismo político.

Aunque, después de Maquiavelo e incluso antes, han existido artistas de la política como ejercicio de la maniobra y como práctica de la sobrevivencia.

Armand Jean du Plessis, cardenal-duque de Richelieu, fue uno de esos grandes  estrategas en el arte de mover los hijos del poder detrás del telón.

El religioso católico fue el dueño y señor de Francia durante un largo tiempo, a tal punto que no se movía una paja en sus días sin que él estuviese enterado.

Vale la pena hacer mención a Joseph Fouché y Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord dos de los más sagaces políticos durante aquellos tormentosos días de la Revolución Francesa y los días del Imperio Napoleónico.

Ambos actores de la vida política gala sobrevivieron a más de un modelo de gobierno y a más de un gobernante, siempre siendo sobrevivientes de los cambios y permaneciendo en altos puestos de la jerarquía del poder.

Y paremos aquí la lista. Todos estos personajes lograron mantenerse activos y siendo factores de las intrigas de salones gracias a poseer un bajo perfil; sus personalidades de “asesores” le dieron la oportunidad de afianzarse en el poder permaneciendo en las sombras.

Ellos usaron todas las acciones que tenían en sus manos para seguir en el disfrute del gobierno. Todos emplearon sus más fuertes habilidades para perpetuarse en el centro de las decisiones políticas, sin que sus cabezas pendieran de un hilo.

En Venezuela hemos tenido pocos políticos de este estilo. Los titiriteros en ocasiones sueltan los hilos para convertirse en las caras visibles de sus maquinaciones, y es allí donde fracasan.

Nuestra necesidad de caciquismo político ha colmado los deseos de todos los buenos estrategas que abandonan las sombras para ser figuras a la luz de los reflectores, cámaras y el aplauso de la galería. Todos han sucumbido frente al vedetismo.

No obstante, tenemos ejemplos de jugadas políticos de gran impacto en nuestra historia, e incluso en los tiempos recientes.

Por ejemplo, la Fiscal General Luis Ortega Díaz se convirtió en una Maquiavelo con faldas. Ella ha demostrados que sabe mover las piezas del ajedrez.

Su deslinde del régimen, a tiempo, su actuación en contra de la Constituyente y los Magistrados del TSJ la evidencian como, dirían en Games Of Thrones, “una buena jugadora del juego de tronos”.
Luisa Ortega Díaz avanza, primero sigilosamente y luego con vehemencia, en un juego peligroso y extremadamente fructífero si le va bien.

Ella se convirtió en la mano de la cual pende el equilibrio político del país; con extremado maquiavelismo se adueñó de la realidad política  venezolana.


Y frente a esto nos preguntamos: ¿Cuál será el próximo movimiento de la Maquiavelo con faldas?