lunes, 16 de mayo de 2022
Oposición en Anzoátegui
martes, 10 de mayo de 2022
Reconocimiento
lunes, 2 de mayo de 2022
Maduro y Rosales
José Dionisio Solórzano
Frente al drama que viven muchos zulianos
debido a las consecuencias de las lluvias en esa zona, y después de la
advertencia que el Presidente de la República lanzó a través de los medios de comunicación
con revivir la figura de los “Protectores”, hubo unos interesantes movimientos
estratégicos tanto de Nicolás Maduro como del gobernador del Zulia, Manuel
Rosales.
El Primer Mandatario atacó y criticó a Rosales
por su mutismo y ausentismo ante la tragedia que se vivía en varios municipios
de aquel estado occidental, con lo cual reforzaba su posición como primera
autoridad de la nación, sin embargo, el jefe local no se quedó atrás y reaccionó.
Manuel Rosales no optó por pelear o entrar en
un debate público, sino que fue aún más inteligente y se fue a meter de cabeza
a las áreas afectadas, tendió un puente con el Gobierno Nacional y dijo estar
listo para trabajar mancomunadamente.
Si Miraflores pretendía desautorizar a Rosales
cuando éste hubiera salido con radicalismo, entonces en Palacio se quedaron
vestidos y alborotados, pues el líder del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) les
jugó caribe y se puso a sus órdenes.
¿Qué le quedaba al Gobierno Nacional? Maduro
hizo lo que la lógica indicaba, si Rosales quiere quedar como el “bueno” de la
partida, entonces “yo seré aún más amplio y bueno”, y le aprobó a la
Gobernación del Zulia unos 10 millones de bolívares soberanos, es decir, unos 2
millones 200 mil dólares americanos.
Nicolás Maduro queda bien parado frente a los
zulianos afectados porque envío los recursos para atender la contingencia.
Manuel Rosales queda bien posicionado porque pudo
entenderse con el Presidente, y antepuso a la gente antes que a sus posiciones
políticas.
Ahora bien, la jugada a Maduro le salió mejor,
pues más allá de lo comentado, con el envío de dinero al Zulia tendrá a Manuel
Rosales bajo una lupa constante por el manejo de los recursos, y un solo desliz
del mandatario maracucho le puede costar la gobernación, la carrera e incluso
hasta su libertad.
En este momento Manuel Rosales está sobre una
cuerda bastante floja, no obstante, no estamos hablando de un jugador
inexperto, sino de un dirigente político curtido en mil batallas y que también
sabe jugar, no por nada ha sido alcalde, gobernador, candidato presidencial y,
nuevamente, gobernador de los zulianos.
P.D: Lo más interesante de estas dos jugadas
políticas, de uno y de otro, es que ambos son criticados por sus detractores
como hombres torpes o de pocas luces, cuando a la luz de las evidencias están
demostrando ser muy capaces y muy hábiles en el manejo de las decisiones
políticas.
Empero, quienes sí quedan muy mal parados son
los dirigentes que menosprecian a estos dos jugadores del arte de la política.
Sin duda, los torpes y/o necios son los que se
creen los cuentos de caminos de supuesta poca inteligencia de los actores
mencionados.
Por algo, Manuel Rosales se ha mantenido en la
palestra en el Zulia por tantos años, y por algo Nicolás Maduro sigue estando
en el poder a pesar de la crisis económica, de las manifestaciones de calle y de
las presiones internacionales.
No cabe duda, ambos son buenos en lo que hacen.
¡Para mí el guarapo dulce, el café amargo y el
chocolate espeso!
martes, 7 de diciembre de 2021
Testarudo
jueves, 2 de diciembre de 2021
Nueva Realidad
jueves, 11 de noviembre de 2021
Etapas de la Derrota
Por José Dionisio Solórzano
Opinión-. Es fascinante estudiar el comportamiento humano; es maravilloso evaluar como el hombre actúa en momentos difíciles, como se desenvuelve y qué herramientas utiliza en su búsqueda por sobrevivir en un momento álgido.
Por ende, dedicaré
este artículo a las etapas de la derrota, basado en el ambiente político.
Durante años he
estado – y analizado – diversos comandos de campaña de candidatos a cargos como
alcaldes, gobernadores, presidentes; y en todos emergen características símiles
en sus etapas.
Sin embargo, sólo
hablaré, en este particular, sobre la derrota.
La primera etapa
de la derrota es la negación.
Quienes
conforman un comando de campaña niegan que estén perdiendo. Tercamente,
rechazan la posibilidad de no tener éxito en sus esfuerzos.
La segunda etapa
es la ilusión sin lógica.
Empiezan a
reconocer que las cosas no están bien, no obstante, siembran sus esperanzan en
un “cisne negro”, en un movimiento salvador, en una estrategia mágica que le
“dará la vuelta al partido”.
Tercera etapa es
la culpa.
Comienzan los
señalamientos, la búsqueda de culpables. Todos se acusan entre todos; la
campaña se vuelve una guerra, no contra el adversario sino a lo interno.
El cuarto nivel
es la ira.
Los comandos
perdedores – o que se sienten como tales – suelen optar por la agresión, por la
ira. Se vuelven estructuras violentas.
Sus acciones de
campañas se convierten en desahogos de su frustración. Así, cuando un futbolista se le acaba el
tiempo y se desespera porque va abajo en el marcador, y empieza a jugar más
rudo, más desesperado, más irracional.
Última etapa, la
salvación.
Muchos de los
que integran el comando de campaña que posee signos de derrota, se van separando
de éste e inician un proceso de “salvación”.
Es decir, buscan
acomodo en otras opciones con mayores posibilidades de triunfo. La
sobrevivencia del más apto, del más “astuto”.
He aquí que se
articula procesos psicológicos de autoprotección.
El ser humano –
por lo general – huye de las derrotas y se aparta de quienes sufren este fin;
de allí la famosa frase: “las derrotas son huérfanas”.
Ahora, ¿qué
comando, en la actual campaña electoral, está sufriendo estas etapas? Sin duda,
los síntomas psicológicos emanan del comando de campaña de Antonio Barreto
Sira.
Sus integrantes
saben que el aspirante a la reelección está perdiendo de calle la contienda;
pues, su opción no entusiasmó, no articuló y no inspiró.
Actualmente,
quienes votan por Antonio María lo hacen por dos razones: Resignación (por la
tarjeta de la manito), o por Obligación (ya que quieren votar por un candidato
a alcalde que sí les agrada).
Conclusión: Una
campaña como la de Barreto Sira vacía de argumentos, huérfana de ideas, y sin
“alma” está condenada al fracaso; y eso se respira, eso se siente, incluso
entre quienes forman parte de su equipo de campaña.
¡Para mí el
guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!