martes, 7 de diciembre de 2021
Testarudo
jueves, 2 de diciembre de 2021
Nueva Realidad
jueves, 11 de noviembre de 2021
Etapas de la Derrota
Por José Dionisio Solórzano
Opinión-. Es fascinante estudiar el comportamiento humano; es maravilloso evaluar como el hombre actúa en momentos difíciles, como se desenvuelve y qué herramientas utiliza en su búsqueda por sobrevivir en un momento álgido.
Por ende, dedicaré
este artículo a las etapas de la derrota, basado en el ambiente político.
Durante años he
estado – y analizado – diversos comandos de campaña de candidatos a cargos como
alcaldes, gobernadores, presidentes; y en todos emergen características símiles
en sus etapas.
Sin embargo, sólo
hablaré, en este particular, sobre la derrota.
La primera etapa
de la derrota es la negación.
Quienes
conforman un comando de campaña niegan que estén perdiendo. Tercamente,
rechazan la posibilidad de no tener éxito en sus esfuerzos.
La segunda etapa
es la ilusión sin lógica.
Empiezan a
reconocer que las cosas no están bien, no obstante, siembran sus esperanzan en
un “cisne negro”, en un movimiento salvador, en una estrategia mágica que le
“dará la vuelta al partido”.
Tercera etapa es
la culpa.
Comienzan los
señalamientos, la búsqueda de culpables. Todos se acusan entre todos; la
campaña se vuelve una guerra, no contra el adversario sino a lo interno.
El cuarto nivel
es la ira.
Los comandos
perdedores – o que se sienten como tales – suelen optar por la agresión, por la
ira. Se vuelven estructuras violentas.
Sus acciones de
campañas se convierten en desahogos de su frustración. Así, cuando un futbolista se le acaba el
tiempo y se desespera porque va abajo en el marcador, y empieza a jugar más
rudo, más desesperado, más irracional.
Última etapa, la
salvación.
Muchos de los
que integran el comando de campaña que posee signos de derrota, se van separando
de éste e inician un proceso de “salvación”.
Es decir, buscan
acomodo en otras opciones con mayores posibilidades de triunfo. La
sobrevivencia del más apto, del más “astuto”.
He aquí que se
articula procesos psicológicos de autoprotección.
El ser humano –
por lo general – huye de las derrotas y se aparta de quienes sufren este fin;
de allí la famosa frase: “las derrotas son huérfanas”.
Ahora, ¿qué
comando, en la actual campaña electoral, está sufriendo estas etapas? Sin duda,
los síntomas psicológicos emanan del comando de campaña de Antonio Barreto
Sira.
Sus integrantes
saben que el aspirante a la reelección está perdiendo de calle la contienda;
pues, su opción no entusiasmó, no articuló y no inspiró.
Actualmente,
quienes votan por Antonio María lo hacen por dos razones: Resignación (por la
tarjeta de la manito), o por Obligación (ya que quieren votar por un candidato
a alcalde que sí les agrada).
Conclusión: Una
campaña como la de Barreto Sira vacía de argumentos, huérfana de ideas, y sin
“alma” está condenada al fracaso; y eso se respira, eso se siente, incluso
entre quienes forman parte de su equipo de campaña.
¡Para mí el
guarapo dulce, el café amargo y el chocolate espeso!
lunes, 20 de septiembre de 2021
Vete, eres un estorbo
jueves, 8 de abril de 2021
Guerra Ideológica
Por José Dionisio Solórzano
Cogito ergo sum-. Venezuela está hundida en una crisis económica,
social, política – y ahora de salud pública – que data de 20 años de
antigüedad; sin embargo el verdadero problema nacional es la guerra ideológica
que se libra silentemente en su interior.
Sí, queramos o no admitirlo, el
país está en medio de una guerra de concepciones y pensamientos. Desde 1999,
con el arribo de Hugo Chávez al poder, se inició en la nación una pugna de
poder entre dos facciones irreconciliables: El marxismo cultural y el
conservadurismo moral.
Quienes han estado en el uso del
poder por más de dos décadas vienen ejecutando un plan de desculturización y de
eliminación de los valores nacionales. La moral colectiva, la ética pública, la
esencia misma del venezolano han sido reemplazados por la nueva concepción del
«hombre nuevo» del socialismo.
Y ¿por qué razón los valores
occidentales, cristianos y venezolanistas no han ganado espacio en esta lucha
de años? La respuesta es simple, aunque incomodará a más de uno, pues no se ha
logrado conquistar más espacios en esta batalla ideológica porque en el bando
democrático abundan los nostálgicos del marxismo moderado que – incluso – han
dirigido a la oposición.
¿Cómo pueden vencer a aquello –
que en el fondo – idolatran? Muchos de los grupos que hacen vida en la
oposición son socialistas igual que aquellos que están en el poder; las
diferencias son mínimas, más de formas que de fondo, son divergencias que al
final no generan cambios profundos en la vida nacional.
No obstante, en la oposición
venezolana sí existen sectores que representan la antítesis del modelo
gobernante venezolano; sí existen factores que encarnan esa Venezuela digna,
moral y buena que se debe rescatar con la mayor prontitud posible.
Todo esto indica que la guerra
ideológica venezolana no se limita entre la dicotomía entre izquierda o
derecha, entre Gobierno y Oposición, sino que dentro el mismo seno de los
sectores democráticos se libra esta batalla, pues en el centro de las
plataformas democráticas – llámese Frente Amplio, Mesa de la Unidad Democrática
o la antigua Coordinadora Democrática – persiste un bloque entre marxistas (de
menor dogma y conservadores y nacionalistas).
Esta misma puja interna la vivió
el partido gobernante cuando solía llamarse Movimiento V República, pues en aquellos
días dos grupos se disputaban el control: civilistas (izquierda marxista) y
militaristas (más a la derecha), al final los primeros se impusieron e
iniciaron un largo período de socialización de la vida venezolana.
Frente a esta realidad, soy de los
que cree necesario una unión entre liberales (en su concepción europea),
demócratas cristianos, nacionalistas y sectores conservadores nacionales que
permitan el relanzamiento de un gran movimiento venezolanista que alce las
banderas ideológicas contrarias al socialismo y al marxismo, en cualquiera de
sus presentaciones y/o colores.
Es decir, un grupo donde
demócratas cristianos (centro-derecha), liberales (derecha económica),
conservadores (derecha moral y política) y grupos nacionalistas puedan crear un
solo programa de acción política y una sola estrategia que le presente a la
nación una «tercera vía».
Una tercera vía que les diga a
los venezolanos que «el cambio es por aquí».
¡Para mí el guarapo dulce, el
café amargo y el chocolate espeso!
lunes, 29 de marzo de 2021
De Trump a Bolsonaro
Por José Dionisio Solórzano
Cogito ergo sum-. En el
Gobierno nacional, con sus distintos voceros, cada vez que se ocupan de
abordar el tema de la pandemia inician con un análisis profundísimo de las
secuelas del virus chino en otras partes del mundo, como si con esto
disminuyeran las consecuencias de la Pandemia en el suelo nacional.
Ya sea el presidente Nicolás
Maduro, la vicepresidente Delcy Rodríguez o el ministro de comunicaciones Freddy Ñáñez, todos efectúan una perorata
incansable y cansona con relación a la «gravísima situación del Covid» en otras
partes y de las «política irresponsables» de tal o cual presidente.
Durante la crisis del 2020 – en
los tiempos de la más dura cuarentena – en Miraflores comenzaban sus
alocuciones al país hablando que Donald Trump esto qué Donald Trump aquello,
efectuaban larguísimas reflexiones sobre las supuestas políticas erráticas de
la administración del expresidente de los Estados Unidos.
Ahora, como ya no está un Donald
Trump a quien atacar, enfilaron sus baterías contra el presidente derechista
del Brasil, el señor Jair Bolsonaro.
Me atrevería a decir que pasan
más tiempo hablando de los hospitales y de los casos de Covid-19 en la nación
carioca qué de los índices reales de la enfermedad en el territorio nacional;
simplemente están aplicando la vieja – y muy desgastada estrategia – de
desviación de la opinión pública.
El planteamiento es tan
ideológico y políticamente conveniente, para quienes poseen el poder, que ese
mismo gobierno que era incapaz de llamar al Covid-19 con el epíteto «virus chino», y hasta condenaba su uso, no
tiene el menor reparo en hablar de la «cepa brasileña»; y esto es obvio, pues
China es padre tutelar de Miraflores, y en cambio el gobierno de Brasil
representa los valores que el oficialismo venezolano rechaza.
De acuerdo con la narrativa
política del Gobierno nacional, el culpable de la crisis pandémica en el mundo
es Jair Bolsonaro y sus políticas nacionales alrededor de la crisis de salud,
sin embargo obvian que la enfermedad nació de China, y que fueron los chinos,
con su pésimo manejo de la situación, quienes permitieron que el mal se
expandiera por todo el globo terráqueo.
Para el discurso político de
quienes se encuentran en el usufructo del poder, el Coronavirus cundió en el
mundo por culpa de – primeramente – Donald Trump y ahora de Jair Bolsonaro, y
que los laboratorios biológicos del Partido Comunista Chino no tienen nada que
ver con el asunto, semejante descaro en la vida.
Ahora bien, al venezolano
promedio le tiene sin cuidado lo que pase en Estados Unidos o en Brasil – y
quienes tienen el coroto en las manos tienen que recordar aquella frase tan
usada por ellos, cuando les conviene, que dice «la autodeterminación de los pueblos», pues
cada nación aplica las políticas a lo interno que mejor le parezca –, los venezolanos
lo que quieren son soluciones a los problemas de salud pública, de orden
económico y social que abundan en el país.
El país lo que reclama a gritos
es dotación para los hospitales, equipos de bioseguridad para todo el mundo,
vacunación masiva y punto.
¡Para mí el guarapo dulce, el
café amargo y el chocolate espeso!
lunes, 15 de marzo de 2021
Postdata
Por José Dionisio Solórzano
Cogito ergo sum-. El periodismo no es una simple profesión, es algo
más. El periodismo es una pasión, es una forma de vida, es una concepción
profunda de la sociedad. Es por ello, que quienes hemos ejercido el periodismo
nunca dejamos de añorar – cuando pasamos a otros ámbitos de la comunicación –
el ardiente frenesí de la noticia, la emoción del «tubazo» y la adrenalina de
las intrigas políticas.
Quien le escribe – los últimos
años de su vida – se ha dedicado a otros aspectos de la comunicación social
como han sido la comunicación institucional, la comunicación digital - las
redes sociales -, la comunicación política y la atención al cliente; sin
embargo, me hacía falta hacer algo de periodismo, pues no bastaba con esta
columna de opinión: «Cogito ergo sum».
Es por ello, que desde el lunes
15 de marzo empecé una pequeña tribuna de periodismo, en este caso radial,
desde la emisora Cosmos 94.1 FM. Ahora, a través del programa «Postdata»
estaremos entrevistando a los diferentes voceros de la vida política y
económica nacional y regional.
Con una visión clara de nuestro
rol como periodistas, con una idea cimentada de nuestra responsabilidad como
comunicadores, estamos listos para ofrecerle un espacio polémico, divertido y
sobre todo analítico de lo que es noticia en un país totalmente convulsionado y
en una sociedad donde las noticias se sobreponen gracias a una dinámica
arrolladora.
«Postdata» es un intento de
fomentar los valores del periodismo, es decir: imparcialidad, veracidad,
equilibrio e investigación, con el firme propósito de informar a los oyentes de
los más diversos temas de interés.
Mediante «Postdata» no solo
regreso – de cierta forma al periodismo – sino que buscaré demostrar que, por
encima de las circunstancias, aún se puede realizar un periodismo sin pasiones,
sin ideologías, y sin necesidad de arrodillarse frente a nadie, ni ceder ante
nadie.
Todos los lunes, miércoles y
viernes en «Postdata» estaremos abordando los temas que son noticias a escala
nacional y local y trataremos los temas con la mayor amplitud y la seriedad que
demanda nuestra complicada realidad nacional. Junto con el experimentado
locutor, Ricardo Velázquez llevaremos una visión diáfana y precisa del
acontecer público.
Cosmos 94.1 FM – una nueva
emisora radial con un alcance importante – nos está dando la oportunidad de
abrir un espacios donde rojos y azules, donde católicos y protestantes, donde
liberales y conservadores, y tirios y troyanos tendrán la oportunidad de hablar
y dar a conocer sus opiniones bajos una entrevista que nunca será complaciente y
que siempre irá al epicentro de la noticia.
En «Postdata» los estaremos
esperando los lunes, miércoles y viernes de 12m a 1pm para darles a conocer los
pies de páginas, los entretelones y las letras pequeñas, que a veces se escapan
de los ojos más atentos, de los hechos noticiosos venezolanos.
Sin duda, estoy retomando una de
las pasiones de mi vida, el periodismo. Y lo hago en un medio que no ha sido el
que más he dominado, pues salvo una experiencia anterior en el programa «Toque
de Sazón» que conducía junto a la buena amiga María Alejandra Malaver, la radio
es algo, relativamente nuevo para quien le escribe. ¡Nos oímos pronto!
¡Para mí el guarapo dulce, el
café amargo y el chocolate espeso!