domingo, 29 de marzo de 2026

Vigencia de la Rerum Novarum

José Dionisio Solórzano 

La vida constantemente hace guiños al pasado; la sociedad es una especie de círculo que tiende a encontrarse a sí misma al paso del tiempo. 

Hoy estamos en presencia de uno de esos casos.

Los demócratas cristianos venezolanos tienen el deber de desempolvar la encíclica Rerum Novarum de 1891 y retomar las líneas trazadas por el papa León XIII, justo cuando está León XIV como el actual sucesor de San Pedro.

Los venezolanos viven en este momento una aguda crisis económica, siendo el aspecto salarial el más latente de todos.  He allí, donde los democristianos deben releer la guía moral que dejó Leon XIII.

En aquella encíclica se dejó claro la necesidad de un salario justo, los cristianos de entonces se separaron de la visión liberal y mercantilista y sostuvieron que existe un imperativo de justicia natural anterior a la libertad de contrato y anterior a la  supremacía del Estado.

Los demócratas cristianos defienden un sueldo con sentido familiar y ¿qué implica esto? Los ingresos de los trabajadores deben ser suficientes para que el obrero o trabajador mantenga su vida, la de su familia y le permita ahorrar para adquirir lo que desee.

Los seguidores de la Doctrina Social de la Iglesia creen en un sindicalismo ético, moral  que valide el derecho natural de los trabajadores a formar asociaciones para defender sus intereses.

El principio de la “Dignidad Ontológica” es esencial, el trabajo tiene una dimensión personal – llámese esfuerzo humano – y necesaria – subsistencia –; por ende, los democristianos rechazan la visión del ser humano como una herramienta para obtener lucro, pues esto es una ofensa a la dignidad humana y divina.

Para la visión de la Doctrina Social de la Iglesia el trabajo es superior al capital en su contexto de dignidad; debido a que el trabajo procede de la persona y esto tiene un valor intrínseco más elevado.

En esa misma encíclica, se acentuó el derecho natural del hombre a aplicar su esfuerzo e inteligencia sobre la tierra, no bajo una concepción personalista o egoísta, sino con una dimensión amplia y una función social. 

Los demócratas cristianos se oponen a que el Estado absorba al individuo o a la familia; por el contrario el Estado debe intervenir cuando el bien común o los derechos de los débiles están en peligro, sin asfixiar el libre desempeño de la voluntad del ser humano.

Los demócratas cristianos se oponen al egoísmo liberal y le hacen frente al colectivismo socialista que busca la eliminación de clases; la Doctrina Social de la Iglesia propone la “amistad social” por el bienestar común.

Estas ideas de la Rerum Novarum están más vigentes que nunca, pues los demócratas cristianos tienen el deber moral de levantar las banderas de la lucha de la dignidad del obrero venezolano; están en la obligación política de defender un salario digno y una vida digna para los venezolanos.